gatoconejo

Un día de expedición

3 de Septiembre de 2005

Fue en el verano del 2003 cuando Augusto y yo nos perdimos recorriendo el sur de Chile y Argentina.

En un día de esos, paseando por San Martín de Bariloche, junto al lago Lacar, se nos ocurrió subir el Volcán Colorado, situado justo a su lado. Hacía un día precioso, así que partimos casi sin pensarlo: él llevando la mochilota con las cosas, y yo prácticamente sólo a mí misma, con chalitas y falda corta. Así, nos adentramos en el bosque.

Yo pensaba que no podía ser muy difícil, pese a que andaba medio fuera de práctica. El alrededor entero era muy lindo y la conversación alegre, así que el tiempo pasaba rápido. Al principio nos pasaron cosas chistosas como que un charco de barro casi me tragó la chalita, o que nos metimos por el camino malo y eso nos tenía muy relajados y rientes, pero luego de ya subir por un rato largo, en un paisaje diferente (va cambiando según uno sube) empecé a sentirme realmente cansada.

Pese a mis esfuerzos por ocultarlo y así salvar mi dignidad, mi compañero de viaje me miraba nerviosamente y me decía que le avisara si me sentía mal. Luego empezó a hablarme de unas personas en su ramo de montañismo que habían tenido una enfisema pulmonar por no decir nada, como quien no quiere la cosa. Yo estaba decidida a seguir, así que acepté mi condición y le hice caso en todas sus técnicas para pasar por encima de ella: ejercicios de respiración, caminatas muy lentas, incluso pequeños descansos, y así logré recuperarme… hasta que llegamos al fin de un cerrito para pasar a otro y el paisaje se puso más duro: Matorrales medios secos, que lo arañaban a uno cuando pasaba. El sol contra la espalda y la cara. El camino suelto por la erosión no protegida por grandes árboles, lo que causaba muchos resbalones… y todavía faltaba por lo menos un tercio completo del camino.

Yo nunca pensé en realmente rendirme pero tengo que admitir que entonces sí estaba guateando. Claro que no podía decirlo, ni aceptarlo, así que interiormente me preguntaba qué hacer y eso me tenía todavía más cansada. No sabía cómo contener mi cuerpo y el temporal paisaje rudo parecía un ataque personal hacia mí. Augusto me miraba de reojo, pero se limitaba a repetir los ejercicios de respiración, con la fe de que llegáramos. Yo ya estaba completamente mojada y él apenas tenía un par de gotitas en la frente, y en los hombros. La verdad es que éramos un verdadero espectáculo.

Y, entonces, bajando campantes y felices, en sentido opuesto, nos los encontramos: Una señora de unos 75 años con otro señor más, de la edad. Parecían viejitos decrépitos ¡y sin embargo ya venían de vuelta! Alegres y sonrientes, nos saludaron en inglés (extranjeros) y luego se fueron rápidamente, casi saltando como conejos, probablemente a almorzar en el pueblo antes de subir a otro cerro… No me quedó otra que reírme, y mi partner se rió conmigo. ¡Es que no podía ser que ellos tuvieran tan mejor estado físico que yo! Ya simplemente no podía haber cabida para un no, así que dejé de concentrarme en mi cuerpo y proseguí muy animosamente. Sin pensar en nada, excepto la sonrisa triunfante y dulce de la extranjera, que no me la podía sacar de la cabeza… Es que no podía haber nada más que yo llegando al final.

Y el paisaje se puso otra vez amable, incluso frío, y sin casi darnos cuenta llegamos a la cima. La vista era incomparable, aunque más incomparable era la sensación de estar ahí. Se veía todo, y no sólo los lados argentinos, sino también el Volcán Villarrica, en cuyas laderas habíamos estado tan sólo una semana antes. Hacía ese viento cósmico de cuando uno está en la punta, pero superamos el frío con chalecos y un buen café. Luego él se fue a saltar por las colinitas de al lado, mientras yo le hablaba en voz alta a una imagen depositada ahí. Estábamos locos pero lo habíamos logrado. Un rato después, bajamos cayéndonos y riéndonos, pegándose pinchitos que dolían a nuestras piernas, y sacando fotos crepusculares.

La verdad es que fue un día inolvidable.




17 comentarios en “Un día de expedición

  • Jajajaja me rei mucho con tu relato… pobre galla te imaginaba ahi tratando de respirar para poder seguir avanzando.. pero digna ante todo no?
    Cuidate.. estamos en contacto!!
    Clau

  • cris dice:

    Bufff, creo que ya me costaría hacer algo similar.
    Aunque tuve una experiencia parecida hace cuatro años en los Pirineos:¡¡¡9 horas andando sin parar y subiendo y bajando montañas!!!
    Eso sí, aguanté como una jabata, que algunos con la mitad de mi edad se rajaron o casi morían por el camino.
    No veas, como se me puso la autoestima.

  • Gigi dice:

    Me dieron ganas de meterme en tus fotos, que lindo relato, me reí mucho y como siempre la natura me llega al alma
    muchos saludos

  • marlencita dice:

    guauuu!!! que fotos!!! publica màs.

    Te seguiré leyendo.
    M

  • A mi me pasó lo mismo. Hice el Camino del Inca y me puse a llorar el primer día sólo sabiendo que me quedaban tres más. Lo peor, es que con nosotros andaba un brasilero apunado, con diarrea y vómitos que llegaba antes que nosotros. Y una gringa que paraba a fumar y corría como sherpa en el Everest. Menos mal que terminó esa pesadilla. Cuando llegué a Machu Pichu lo único que quería era sacarme los zapatos era llorar de alegría. Nunca gocé tanto una amanecida. El que me diga que el Camino es lo mejor… lo ahorco!!!
    Una preguntita… cómo le cambiaste el nombre de Comments a secuaces???? Quiero poner uno chori.
    Un beso, Romi

  • Mafalda dice:

    A mi tambien me esta gustando mucho todo lo que escribes, asi que no dejare de leerte.

    saluditos

  • benjamin dice:

    me encantan tus relatos, creo que voy a hacer de este blog mi pagina de inicio.

  • Vero Patitas dice:

    Una vez subimos el San Cristobal con una amiga, sus papás y su sobrina de 11 años. un horror. me empecé a desarmar como a los 5 minutos. terminaron arrastrándome entre todos cuesta arriba…
    un gusto la visita!
    Vero

  • Julius dice:

    Que personas más raras. Yo apenas puedo subir una escalera mecánica descompuesta sin quedar con la lengua afuera. A lo mejor estaban drogados…

    Que rico que viajas tanto!!!

    Besos,

    JUL.

  • Daniel dice:

    Me gustó tu aventura, Galgata. No hay nada mejor que caminar, a mi me encanta, te permite ir descubriendo los lugares bonitos de Samtiago de Chile (mi ciudad), y subir cerros, ufff, que buen ejercicio. Caminar es un placer

  • JINRAY dice:

    Pues a mi me falta un mes para hacer una caminata, más o menos parecida: el camino de Santiago (de Compostela). No todo, porque no hay tiempo material, pero al menos una quinta parte del total. Seguro que hay momentos duros como los tuyos, pero no hay que desanimar. Hay que ir apuntando a metas diarias. No a la final.

  • Carola dice:

    Las caminatas mas largas que recuerdo fue en el Parque Nacional Conguillio, es precioso y demasiado fotogénico, se deja querer, asi que lo recomiendo vez que puedo.

    gracias por los saludos

    Lou

  • Yo estube en un viaje cimilar, pero era el verano del 2001. Pasamos año nuevo en la laguna san rafael (tomando whisky con hielo milenario :D) y despuén nos pasamos a Argentina, cruzamos el parque Nahuel Huapi (creo que se escribe así). No caminamos tanto, pero lo poco que caminamos me agotó. A diferencia tuya, yo si que perdí la dignidad y me senté un rato a descanzar. Lo positivo: me dio tiempo de tomar algunas fotos bonitas. Eso y las memorias. No hay nada como viajar….

  • A mi me pasó algo parecido el año pasado. Corrí la maratón de Nueva York en Noviembre del 2004. Por ahí por el kilómetro 30 yo estaba hecho bolsa y no faltaba el viejo de 70 años que pasaba muy campante corriendo sin sudar a mi lado….igual terminé y ha sido una de las aventuras de mi vida pero lecciones de humildad hay en todas partes…

  • Anonymous dice:

    Que rico paseo!! Apenas llegue el verano hago uno parecido… :)

    Fito

  • .::PaLoMa::. dice:

    Subir un cerro??? En verdad eres mi nueva ídola porque yo no puedo hacer esas cosas. Sólo digamos que mi estado físico es deplorable y para lo único que me muevo es para mis clases de ballet. Jajaja…es bueno cumplir esas pequeñas metas!!
    Saludos y gracias por ir a visitarme!!
    adios
    .::PaLoMa::.

  • mili dice:

    Jajajaj….que buena. Me imagino cómo te debes haber sentido al ver a la viejita que ya venía de vuelta con sus saltitos de conejo. Me reí mucho con tu anécdota.

    Saludos

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