gatoconejo

Fly me to the moon

27 de Abril de 2006

Aunque todas las Cuatro Estaciones de Vivaldi son buenas, hay una parte sublime que suena como si se cayera el cielo.

Escuché aquella parte (3er Movimiento del Verano) hasta rayar el CD de oferta de mall en donde lo tenía; incontables veces, a todo volumen, siempre levantando los brazos, cerrando los ojos y sintiendo ráfagas de indomesticada energía bajando por mi espalda… invocando como una chamana, expresándome como una bailarina, sometiéndome como una súbdita, hechizando como una bruja, jugando como una niña, implorando como una esclava, debatiendo como una abogada, riendo como una enamorada, soñando como una visionaria, sintiéndolo como una artista…Maravilloso.

Después anduve un tiempo huérfana de esa música, hasta que el domingo pasado supe de un concierto a luca (luca para estudiantes) en la Casona de la Universidad Andrés Bello. Sin pensarlo dos veces, fui incluso elegante; expectante y nerviosa, como quien se arregla para encontrarse con un amante perdido que vuelve a casa.

Al llegar vi que las personas casi no cabían en la sala, pero aún así, al iniciarse el concierto, no hubo entre los espectadores más que un completo silencio, dejando así a la música inundar la habitación entera… Me sentí tan traspasada de sentimiento como si no hubiera nadie más que yo ahí, todos los extremos del universo convergiendo en mi propio latir, en mi propio sentir… hasta que miré las caras de los otros presentes, y se veían tan transportados y a la vez tan unidos, como un engranaje perfecto en un perfecto reloj musical, que no sólo pude sentir mi propia emoción, sino que también reverencia por la comunión de todos juntos sintiendo, y por la fuerza del sometimiento cuando algo cala adentro para todos… cuando ese algo es universal, como la música.

Así, no hay nada que pueda decir yo, ya que tal sentimiento no lleva palabras, sino sólo concluir que, a mi parecer, la música siempre será una bendición: Lo saca a uno de sí mismo, y es como si le ordenara la cabeza… Todo ese rato que estuve ahí el domingo, quedó en mi memoria como una sola mancha colorida de placer y de paz, sin nada más que bendición y encanto. No pensé en nada. No recordé nada. No planeé nada. No hice más que estar ahí, recibiendo el arte y suavizando mi alma. Limpiándome. Disfrutando. Y sin ni siquiera darme cuenta de eso, porque ni me detuve a pensar en mí…

Fue sólo después del concierto, cuando, esperando que desocuparan el estacionamiento, al ir a caminar un rato por los jardines del lugar, llenos de árboles y de pasto, me di cuenta de lo bien que me había hecho, ya que realmente me sentía como si estuviera drogada, y como si en cualquier momento pudieran aparecer duendes entre los matorrales y las callampas…Creo que si hubiera pasado lo último, habría intentado hacer caer el cielo con mis dotes de orquestista imaginaria.




18 comentarios en “Fly me to the moon

  • Anonymous dice:

    soy una apasionada de Vivaldi, llevo 22 años estudiandolo…
    y lo k kiero decir esque Vivaldi no es solo las 4 estaciones… son mas…
    Siempre me apasiona la idea de ir a conciertos donde toquen a Vivaldi
    un abrazo a todos los apasionados de Vivaldi

  • JINRAY dice:

    No hace falta que ponga el cd. He escuchado al propio Vivaldi con tus palabras.

  • Indra dice:

    Nunca me olvido de la definición que Miss Blandina Waterman, mi profesora de música en la primaria me enseñó: “La música es el arte del bien combinar los sonidos y los silencios con el tiempo”. No es una filosofía de vida?

  • Daniel dice:

    La musica, nada mejor que este gran vicio para terminar un buen día. Saludos

  • pabloprensa dice:

    Bello relato. Lograste comunicar la musicalidad que te invade. Nietzsche lo dijo en una frase contundente: “Sin música, la vida sería un error”.

    Abrazos

  • Bueno, de Vivaldi no sé más que la introducción de Las Cuatro Estaciones, pero en el fondo, la música nos causa esas sensaciones (algo de eso lo mencioné en mi última columna).

    Recuerdo cuando fui a mi primer recital: Javiera & Los Imposibles y, de fondo, Los Tres en la entonces Ferbio de Concepción. Ahí uno se deja llevar por los sentimientos, nada más; revoleando el chaleco y dándose cuenta que hay otros que hacen lo mismo. Volver a donde estaba fue difícil (había que subir un cerro y atravesarlo)…pero nada me quita lo vivido esa noche de Verano penquista.

    En todo caso, viendo El Pianista uno también se sobrecoge con la calma en medio de la tormenta…aún siendo un neófito en música clásica. Pabillous tiene mucha razón: la música es el soundtrack de la vida.

  • Pablillous dice:

    la musica es el soundtrack de la vida…

  • Nelson B. dice:

    Después de escuchar de todo un poco, los sonidos de los violines, chelos y demás instrumentos son un regalo.
    Con razón la llaman clásica, son un verdadero clásico.

    Un abrazo M. Paz

  • jorge dice:

    Es que eso de la musica es uno de los placeres de la vida, simplemente porque nos toca el alma.

    El secuas.

  • Anonymous dice:

    Galgata,

    A pesar que te conozco, prefiero el anonimato. Solamente te escribo para pedirte que escribas. La verdad es que el relato que haces es tan completo y minucioso que me entretiene mucho leerte todo el tiempo. Es muy angustiante pillarme esperando actualizaciones de tu blog todos los dias…
    Va a ser divertido ver como me descrbies cuando nos veamos.

    Solo darte las gracias por animarte a contarnos lo que te pasa y felicitarte mucho por el talento que tienes para escribir.

    ;)

  • Alex dice:

    Tambien creo que es una droga ;-)
    A mi tambien me hace sentir asi la musica.

  • la musica de pink floyd me deja 100% relax tambien como que me droga… anestecia.
    de alguna dforma disfrutar otro mundo.
    saludos cordiales…
    “desaparecida”

  • cota greene dice:

    Hasta yo pude sentir la musica de Vivaldi con tu descripcion tan buena. La verdad es que no hay nada mejor que dejarse llevar por la musica…

    Un abrazo
    Cota

  • valeria dice:

    La música… qué te puedo decir… Toda mi vida crecí con Chopin, Mozart, Beethoven, Vivaldi…
    No concibo mi vida sin ella.
    Muy lindo lo que escribiste.

  • Es el jazz el que me deja así. Thelonius y Charlie (Sí, porque cuando uno los quiere tanto los llama por su primer nombre) Solo que yo no me vuelvo director, me vuelvo bajista de viento o baterista en tourette.
    No scucho mucha música clásica por mi cuenta, pero me llega por la que escuchan mis viejos. Y debo admitir que me encanta la ópera.

  • Julius dice:

    La música es demasiado poderosa, puede producir todo tipo de efectos en las personas, incluso físicos.
    No podría vivir sin música, me volvería loco sin ella.
    Te mando abrazos

    JUL.

  • Julio dice:

    La música es la expresión universal de las emociones, no necesitas palabras para sentir y vibrar.

    Obras como “Así habla Zaratustra” de Strauss y “Rondo alla Turca” de Mozart nos hacen olvidarnos del mundo y vibrar con su melodia.

    Un beso

  • Pancha dice:

    Es que la música de verdad nos droga y nos hace participar de mundos imaginarios… un abrazo

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

    '