gatoconejo

Hablo tonteras, y qué

13 de marzo de 2008

A mí me gusta Sergio Lagos, como animador. Encuentro que en general es chispeante y que dice cosas divertidas. No veo mucho los programas que hace, pero a veces en el mero zapping me encuentro con comentarios divertidos, como hace varias semanas, cuando en en el programa de concursos de karaoke, celebró al público, contestando a un arrebato de entusiasmo suyo, “cuando tenga un hijo le voy a poner Público”. En honor a ellos, claro.¡Fue muy divertido!

Igual también me ha tocado escuchar cosas que me han molestado un poco, como cuando, en ese mismo programa, concursaba una loca llamada Natalia e incitó a que el público la animara diciendo “Wena, Naty”, como ese caso tan conocido de la pobre cabra chica, cuyo supuesto video porno personal pasó a estar en el conocimiento de todo el mundo. Sergio Lagos no lo dijo directamente, pero sí fue implícito al sugerirlo, y verlo no me gustó nada. Yo me imagino que lo hizo para lograr complicidad con el público (cosa que efectivamente logró), pero personalmente encontré que echaba más leña al fuego de un asunto que, como dije en mi post de Britney Spears, creo mejor abordar de otra forma. Lo encontré una falta de respeto, debo decir, porque detrás de todo ese tema hay un ser humano y uno bastante joven y desprotegido. Me cayó mal.

En fin, lo que intentaba hoy no era hablar realmente de Sergio Lagos mismo, sino que de algo que dijo una vez ¡que me gustó mucho! Por allá por el 2003, cuando daban ese reality de Protagonistas de la fama, que admito que entonces veía con verdadero y adolescente fanatismo. Una vez alguno de los críticos contra el programa dijo que lo peor de éste era que nunca había visto a gente tan pero tan tonta. Cuando se le preguntó el porqué de tal opinión, el argumento que dio fue que éstos no solían usar sus horas hablando de economía ni de religión ni de política, ni de ninguno de esos temas elevados e “inteligentes”. Sergio Lagos entonces defendió el asunto contestando algo así como : “¿Y quién habla todo el día de esas cosas? ¡Ni los personajes más reconocidos en esos ámbitos lo hacen!: Nadie lo hace.” Y tenía razón.

A mí me encantó que dijera eso. Además, sobretodo en ese programa iba a pasar así, porque para juntarse socialmente, iban – como todo el mundo – a tocar los temas que los reunieran y no los que los separaran, en especial si se estaban conociendo, ¡y en especial si estaban en la mirilla nacional! Y tales temas suelen ser, sobretodo en los inicios, los más livianos, los más inofensivos. Es después cuando se va profundizando; si aparece la onda o el interés para eso, claro.

De todos modos, ¿quién era el crítico para decir que los del reality eran tontos? El término “ser inteligente” o “hablar de cosas inteligentes” es mucho más complejo que eso. Es cierto que los del programa no solían tocar precisamente los temas más profundos, ¿pero acaso eso los convertía en personas limitadas?

Ah, me cargó leerlo (tanto como me agradó la defensa de Lagos), porque me carga esa forma de dictaminar, ya que es justamente la que luego hace que hayan personas que tienen tanto miedo de que otros los encuentren tontos, que no pueden jugar ni ser libres de nada ¡y eso sí que no es inteligente! La falta de sentido del humor es un problema mucho mayor que la falta de títulos, y causa mucho más problemas en el mundo. Nadie nunca debiera renunciar a su derecho de jugar, y de relajarse, y de poder expresarse a sí mismo, ni tampoco renunciar al derecho de decir “tonteras”… ¡porque esas tonteras muchas veces son diversión!, y si no lo son, sólo al ser expresadas pueden ser convertidas – mediante el diálogo y no el aislamiento – en otra cosa.

Con esto no me refiero a que las personas debamos ser irresponsables y no ponernos las pilas con nada. Me refiero a que es natural decir “tonteras”, y además, a que experimentando se aprende. Jugando se llegan a entender muchas cosas y también a disfrutarlas. Los más exitosos suelen ser los que no censuran ninguno de sus pensamientos, ya que ¡en cualquiera de ellos puede estar la perla escondida! Además, cuando uno piensa que tiene que ser “perfecto” desde el principio, es mucho más difícil atreverse a pedir ayuda… cuando, además, limitar lo “perfecto” a sólo un ámbito delimitado de cosas que son “apropiadas” de decir o de ser… ¡es limitar también la vida!

¿Y quién, por lo demás, tiene la posición o el derecho de hacer un listado de lo que es o no apropiado? Yo pienso que quienes hablan absolutamente todo el día de cosas elevadas son mucho más sospechosos y necesitan mucha más ayuda que los que no, porque no es natural vivir siempre sólo en esos ámbitos… y no soy sólo yo quien piensa así. Tanto en la universidad como en el colegio me ha tocado ver cómo alumnos con impecable promedio 7,0 han sido citados al orientador del establecimiento, ya que los profesores temían que tal nota fuese a costa de otras cosas importantes: como el vivir la propia vida. Ellos querían asegurarse de que, en medio del seguir reglas y lograr notas, no se hubieran perdido a sí mismos… Eso no significa, claro, que haya algo en contra de las personas con notas muy altas y muy exitosas en esos ámbitos, ¡porque eso está muy bien!… sino que resultaría poco sano lograr eso a costa de asuntos más importantes, como lo es del desarrollo – y el disfrute – de uno mismo: No habría sentido así.

Yo estoy a favor del compromiso, el trabajo y el deber (más que un derecho, a mi parecer) de entender el mundo, para poder así amarlo y mejorarlo… pero insisto en que, disfrutando el proceso, se hace mucho más efectivo, y que poder soltar la mente – en especial si es en momentos fuera del trabajo – ¡es perfecto para ello! Soltar la mente es esencial para liberar la creatividad contenida. Además, ¡es divertido! Y en su relajo ayuda al equilibrio, el que es crucial para amar lo que uno hace, lo que me parece ¡esencial! ¡porque es esencial encontrar un sentido en el trabajo diario! al menos si se quiere realmente proseguir con ello, y de paso ayudar a convertir el mundo en un lugar en donde sí vale tanto la pena vivir. ¡Es esencial amar lo que uno hace! Así que, si uno no logra sentir eso por lo que está haciendo, a otra cosa mariposa. Uno no puede realmente trabajar en algo en lo que no cree, y tarde o temprano la experiencia se encarga de demostrarlo.

Por último, quiero acotar que Protagonistas de la fama era un reality y por eso, quienes lo veíamos, teníamos curiosidad de centro de madres, y no de interés científico (exceptuando, tal vez el tema sociológico, pero hasta por ahí nomás, jeje): sabíamos que para ello también hay programas. Así que, si el crítico quería ver cosas “inteligentes”, lo mejor es que hubiera sintonizado a uno de esos, que hay buenos y bastantes, y dejara de pedirle peras al olmo y luego más encima alegar por ello, ¡sobretodo si algunos disfrutamos el fruto de ese olmo! (aunque en la práctica ni sé si se coma).




0 comentarios en “Hablo tonteras, y qué

  • Priscila dice:

    Sabes alguna vez me cuestiono algo similar… y llegué a la conclusión que me gusta hablar tonteras o cosas “Light” como digo yo… pero para todo hay momento en la vida… también hay tiempos para la seriedad y la cordura… el equilibrio es difícil…

  • Wow, tanta información en un solo post!

  • marck dice:

    sergio lagos es seco para la animacion… sin embargo es bueno tener periodistas asi de dinamicos con temas profundos para atraer a la juventud.

  • anonymous dice:

    yo tb estoy chato de q le den con tanta parafernalia al tema del wena naty sobretodo si es pa puro ganar publicidad!!!!

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