gatoconejo

La intrépida cruzada del amor

9 de Marzo de 2008

El verano pasado en Maitencillo (el del 2006 al 2007, no éste que se está acabando), cuando pasé por la feria, por diversión compré unos naipes con sexys minocos piluchos. Así, cuando con mis amigas jugábamos a las cartas, los mirábamos y nos reíamos y nuestras noches precarrete se amenizaban. No pasaron muchos días antes de que me diera cuenta de que uno de ellos tenía un aire a un loco que me gusta, así que cuando ya volvimos a Santiago y el asunto perdió la novedad, quise guardar a éste en mi billetera, para la suerte, y simplemente botar al basurero al resto, porque sin el elegido (que vino a ser justo el rey de corazones) no servirían ya para jugar.

Pero muy luego cambié de opinión. Tuve una idea mejor que era ¡hacer que mis hombres en cuero se fueran por el mundo! Si el mío podía vivir en mi billetera, ¿cierto que no era loco pensar que el resto tenían que poder llegar a otras? Así que, en el dorso de cada naipe escribí con un plumón rojo (rojo por el amor): “¡Hay uno así para ti!”, junto a una embalada sonrisa ilustradora, y me dediqué a repartirlos. De a uno. Manteniendo siempre al próximo a entregar, junto a mi elegido, en mi propia billetera, como un amigo que acompaña a otro de
parranda. Amigos desnudistas, claro, o “naturalistas”, como muestran en algunos documentales, o puede verse en la playa Luna.

Así fue cómo, en cada noche de carrete, dejé a un semental warrior en el baño de mujeres. Bares, restaurantes: no importaba. Hasta en el baño del Municipal dejé a uno. Sobre el estanque del water lo depositaba, porque si lo dejaba en el lavatorio, que es más público, todas se reirían y pocas se atreverían a llevárselo, y la idea no era que el desnudo guapetón terminara solitario, menos si estaba vestido (o desvestido) para la fiesta.

Una vez hecho el delivery, me iba con una inmensa sensación de felicidad, como un ángel del amor o bien del sexo. Estaba segura de que a alguien le sacaría una sonrisa, si no una risotada. A mí me la sacaba, antes y después del proceso y también a los que estaban al tanto de esto. La verdad es que era muy cómico y además uno se sentía importante en ello. El par de veces en que delegué alguna entrega (por arrepentirme de salir a último minuto) mis amigas se peleaban por hacerla por mí. Nos sentíamos cómplices en algo tan absurdo como necesario, y digo necesario porque el sentido del humor siempre lo es, y también jugar, y también de cuando en cuando ver a un mino pilucho, en especial si ellos también quieren jugar.

Lo fome es que era un trabajo a ciegas, porque, una vez dejado allí, nunca se sabía si la gente realmente lo tomaba o si realmente funcionaba como yo había fantaseado. No se podía presenciar el destellante momento de la adopción ni lo que se sentía hacerla. Esto me hacía soñar, pero a la vez también me hacía preguntarme, si alguno de esos machos en pelotas realmente habría encontrado una casa, si alguien habría tomado con sentido del humor, o incluso ternura, mi moción: si había al fin provocado algo… porque lo cierto es que no lo sabía, ni tampoco mis secuaces.

Hasta que un día, una amiga me llama riéndose a carcajadas. Me cuenta que una amiga de ella estaba realmente amargada en una de las típicas fiestas. Mala suerte con los hombres, cansancio y etcétera. Chata, chata en la vida. Hasta que entra al baño y entonces lo ve, ¡un flamante pilucho – en ese caso un vaquero sadomasoquista – depositado sobre el water, al dorso de la promesa! Le sale la risotada y lo guarda como algo que es mitad tierno, mitad surrealista. Lo guarda como un regalo, un ramalazo de risa, un remolino. Se siente especial en medio de lo chistoso y esto la relaja: el universo puede sorprenderte, y si se mira con cuidado, uno puede incluso ver cómo siempre está bailando.

Y ojo con que la amiga de mi amiga no sabía de mi existencia, ni menos de lo que estaba haciendo, pero eso no importó. Bastó, para completar el proceso, el quesimplemente recibiera al macho en pelotas (literalmente en pelotas) que estaba ahí esperando, entregado a la noche. Respondió así al diálogo invisible. Cerró el círculo de la risa. Ennobleció el juego.

Cabe mencionar que aún no he terminado la travesía. Me quedan cerca de la mitad (hay meses enteros en que se me olvida llevarlos), pero casi quisiera que volvieran a quedarme todos, de lo gracioso que ha sido repartirlos. Ahora me divierto aún más cuando lo hago – y también mis amigas -, porque sé que no se pierden en la dimensión desconocida, sino que han sido capaces de encontrar las billeteras y de bailar escandalosamente en la mente de quienes los han capturado… Puedo incluso imaginar la impresión de quienes los reciben, ya que imagino que es parecida a esa que me contaron… O al menos así quiero creerlo, ya que es probable que haya a quienes les haya cargado, y quienes hayan expresado esto de formas indeseables, como mandarlos, cual soldaditos de plomo, de viaje por el desagüe… pero esperemos que, en ese caso, ¡tarde o temprano hayan encontrado a su bailarina!

De todas formas, yo me divierto. Aún así, cuando se me acabe el mazo, no compraré otro. Quiero que los machos que he estado repartiendo sean producto de una edición limitada. Quiero que sean especiales, sin importar adónde queden luego de su momento de gloria. Ni siquiera importa si terminan siendo desnudistas kamikazes, porque luego el universo seguirá bailando y en ello llevándose momentos para reciclarlos en otros. Todo se moverá, pero siempre quedará, si la permitimos, aquella estela de belleza… la estela de belleza que gozosamente estoy promulgando… ¡en forma de candentes y bien dotados strippers!




7 comentarios en “La intrépida cruzada del amor

  • maravilloso texto, maravillosa cruzada. Yo tengo un mazo de cartas de chicas y creo que quizas copie tu noble iniciativa

  • galgata dice:

    ¡Qué bueno que les gustó la cruzada! Ha sido muy gracioso :)

  • Isi Greene dice:

    Ha sido divertido ser tu secuaz!!!… es una “bella” campaña y me hizo feliz ser portadora alguna vez de tan gratos augurios…

  • anonymous dice:

    Buenísima!!!! La próxima vez que vengai a mi casa porfa deja uno en mi baño!! y no le contamos a nadie….

  • Opinóloga dice:

    jajajja. Me alegraste un día bastante nublado…. ahora me imagino la cara de todas las personas que han encontrado su propio pilucho.

  • valeria dice:

    Me encantó tu cruzada!!!

  • Flegolas dice:

    jajaja.. dignificado el rubro del “stripper pa carta de cartón”..

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