gatoconejo

La que se entrega en rapto

17 de Marzo de 2008

Lo cierto es que soy muy volada y me pasan cosas muy curiosas.

Una de las que más nos hizo reír pasó en el 2001 ó 2002, en alguna de las venidas de Alejandro Sanz. Mi amiga Kika y yo fuimos al concierto, con una gente que nos dejó, tipo 11 de la noche, en la calle Navidad, una que está llena de departamentos. Otra amiga nos iba a ir a buscar allá, para ir a carretear a otra parte y he ahí que la Kika y yo estábamos simplemente esperando sentadas en la cuneta.

Por puro parqueadas, empezamos a discutir sobre quién se iba a ir adelante en el auto. Al principio estábamos peleando en broma, pero luego empezamos a sentirnos agitadas. Entonces, en el punto cumbre de la discusión, la Kika me dice, “¡mira, ahí viene!”, apuntando a uno que estaba entrando hacia el subterráneo de uno de los departamentos. Yo estaba tan embalada y metida en el juego, y tan urgida por pillarme el asiento, que simplemente salí soplada. Para picar a la Kika corrí a propósito de una forma tonta, gritando también, y sin mirar atrás, y cuando llegué al auto, me subí, me senté y cerré la puerta de un portazo soberbio, no sin antes dar una infantil pero muy elocuente (y calculadamente desagradable) exclamación de victoria (una cantada, incluso). Luego, muy tranquilamente, me puse el cinturón, suspiré, reí con satisfacción, y sólo entonces – sólo entonces – me di vuelta para saludar a mi amiga chofer.

¡Pero no era ella! ¡Sino que un tipo sencillamente espectacular! que me miraba con los ojos redondos de asombro. O sea, en mi agitación, ¡ni siquiera había corroborado que fuese el auto! Ni nada, en realidad.

Ahh…. fue tan divertido. Casi me muero de la impresión. Musité al también impresionado tipazo “perdona”, y me salí de allí literalmente corriendo (esta vez de forma decente). Afuera estaba mi amiga Kika, riéndose tan fuerte que ni siquiera podía hablar, con una expresión entre diversión total y profunda compasión. Yo, en el shock, también me reí (¿qué más podía hacer?), y traté de preguntarle cómo no me había avisado, pero la risa de las dos fue tan fuerte y tan contagiosa para cada una, que terminamos literalmente tiradas en el suelo, en el pasto mojado y lleno de regadores prendidos, sin poder parar. Creo que en parte nos tiramos al suelo porque yo quería desaparecer de la vergüenza y la Kika conmigo. De todos modos, fue un espectáculo.

Cuando – muucho rato después – recuperamos el habla, mi amiga me dijo que me había dicho en broma lo del auto, sólo por jugar y que no había podido avisar de mi equivocación, primero porque pensó que yo le estaba siguiendo el juego, y que no me iba a subir realmente al auto (menos corriendo de esa forma loca), y luego (cuando se dio cuenta de que efectivamente lo haría), porque le dio tanta risa y a la vez estaba tan shockeada que simplemente no pudo enunciar palabra. Luego me preguntó, ¿cómo fue que no cachaste, si el auto no sólo era de otro modelo, sino que DE OTRO COLOR, y más encima estaba ENTRANDO al estacionamiento? (a nosotras sólo nos recogían por allí). Yo le contesté, es que estaba tan embalada con tomarme el puesto ¡que no vi nada más que yo subiéndome al auto!

Tate, con tal que no es que tenga que cuidarme de que me rapten, sino que simplemente me he estado entregando, en mi voladura, al secuestro. En ese momento podría haberme subido a una van de fumigación o a una nave espacial con la misma facilidad. Yo sólo tenía que agarrar un asiento de copiloto y cerrar la puerta con fuerza (eso último, muy importante para marcar victoria).

Quisiera decir que es la única vez que me ha pasado algo así, pero ni siquiera es cierto. Me pasó también cuando tenía unos 8 años, y fui con mis papás en auto a las dunas de Concón. Cuando se acabó la tarde y nos estábamos yendo, bajé la duna y corriendo me subí al auto, feliz de la vida. Me recuerdo comentando largamente de lo cansada pero contenta que estaba, y luego preguntando si podíamos pasar a comer helados… pero nadie me contestaba. Extrañada, después de un rato caché algo raro y cuando se me ocurrió mirar a la gente, ¡vi que era otra gente! ¡y que todos me estaban contemplando casi con la boca abierta de la sorpresa! Entonces volví a bajarme corriendo, y cuando le conté a mis papás me retaron por volada, pero igual me compraron ese helado.

Supongo que eso hay que hacer con la gente volada. Quererla, nomás, y cruzar los dedos para que haya un séquito de ángeles guardianes para salvarla de los arranques de distracción y locura, como he de decir que suele pasar conmigo… porque además es probable que algo así me haya pasado más veces, y que ni siquiera lo recuerde, como también es probable que vuelva a pasarme. No lo sé realmente, pero lo que sí sé es que una situación así jamás volverá a sorprenderme ¡corriendo de esa forma tan espectacularmente ridícula! como fue con el episodio del minazo anónimo. Al menos ahora tendré dignidad, toda la dignidad que pueda dadas las circunstancias, por pintorescas que éstas puedan ser.




0 comentarios en “La que se entrega en rapto

  • galgata dice:

    Jajajaja… me alegro que les divierta la desgracia ajena…

  • valeria dice:

    Jajajaja!!! Ay, srta. Gálgata, sólo a ud. pueden pasarle esas cosas… jajajaja!!!

  • Me raí mucho con tu relato. La verdad a mi también me pasa cosas así… creo que al final es uno quien las busca, o al menos uno se pone siempre en situaciones así.

  • anonymous dice:

    Debo reconocer que fue una de las veces que más me he reído en toda mi vida. Fue notable!!! Estoy de acuerdo con Antonio, siempre hay alguien que cuida a los volados…. Lamentablemente no pude cumplir ese papel ya que la impresión acompañada con la risa fue más fuerte.

  • Antonio dice:

    Bueno yo soy super volado, pero creo que siempre hay alguien que nos cuida…Por ejemplo ayer casi me caigo antes de llegar a la playa amarilla (Con Con) y eso fue por puro andar paviando.

  • anonymous dice:

    jajajajajaajajajaja eso es todo lo que puedo decir (o reir)

  • Nefer dice:

    JAJAJAJA qué buen relato! cómo me has hecho reir!!!! Saludos cordiales

  • anonymous dice:

    Si te hubieras subido a mi auto, te rapto……..

  • Opinóloga dice:

    jajajaja. Es demasiado divertido este post! Me alegro amiga que estés tan contenta y alegres a tus lectores con tus felices recuerdos. Tal vez el minazo anónimo era también, en su modo, un ángel guardián… jajaja…

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