gatoconejo

FAN DE LOS LENTOS

2 de Abril de 2008

Estoy absolutamente fascinada con que Doritos haya empezado la campaña a favor de los lentos, porque yo ¡amo los lentos!

Teniendo alguno que otro amigo DJ y yo misma poniendo música de vez en cuando, mi requerimiento siempre era el mismo: que volvieran. Pero, aunque siempre estábamos de acuerdo en que sí, a la hora de ponerlos las personas alegaban, o uno mismo se inhibía. Así que no había éxito.Es curioso, igual. Cuando uno está recién conociendo a alguien, se pone nervioso de llegar y abrazarlo, ¡alegando cuando incluso a veces se desea secretamente! por miedo a demostrarlo primero. Luego, cuando uno está emparejado o pinchando, puede bailar lento aunque toquen heavy metal, así que tampoco opina mucho, y, por último, cuando uno está simplemente partuzeando, pasa que baila en grupo, y emparejarse para abrazarse es hasta una complicación… entonces, pese a que muchos igual querrían volver a ellos, si alguien se lanza con tocar alguno, acusan de que éste baja el nivel de movimiento de la fiesta… ¡cuando en realidad es el instante del suspenso! El instante de la revelación incluso, a veces.

Al final es un problema de organización, opino. Por eso estoy feliz de la posibilidad de que nos organicemos otra vez a favor de ellos. A mí me encantan los lentos y para mí eran indispensables a la hora de la conquista. Recuerdo que mis amigas y yo teníamos calculadas las horas exactas en que los daban, en los diferentes locales, y que nos preocupábamos de acercarnos al tipo que nos gustara unos 15 minutos antes, para que si la conversa no se nos daba tan bien, alcanzáramos a ser invitadas al baile igual: no podía ser menos tiempo tampoco, porque eso lo podría hacer incómodo. Además, tenía que ser “casual”.
Como se ve, todo estaba muy calculado, y no sólo eso, sino que las relaciones que no queríamos desarrollar más amorosamente: Nos preocupábamos de bailar con aquellos amigos que no nos gustaban y cuyos sentimientos no queríamos herir, notoriamente antes o después de eso. Así no había real posibilidad de ofenderlos, y además alcanzábamos a estar cerca de los que nos gustaban a tiempo. Este lenguaje oculto parecía pasar desapercibido para los hombres. Aunque no para las mujeres.

Creo que todas o casi todas hacíamos lo mismo. La hora del lento era la hora de la acción, y sabíamos cómo manejarla truculentamente. Facilitaba tomar la iniciativa de una forma camuflada, efectiva y también graciosa (bastaba, en general, con situarse cerca del objeto del deseo, y luego “oh, me encanta esta canción”). A veces en ella lográbamos lo que de otra forma nos tomaba semanas, y con esto me refiero no sólo al baile y al acercamiento físico, sino que al mero compartir y conversar de una manera audible, en medio de fiestas estruendosas. El lento aceleraba las cosas y además era excitante.

Así que, yo los reclamo de vuelta. Por eso y porque son ricos (cuando a uno le gusta el compañero de baile, claro). Tengo recuerdos divertidos, además, al respecto. No sólo de noches gloriosas en donde el cálculo funcionó perfectamente, ni de veces en que todo se dio, sin ni siquiera pensarlo, de modo espectacular (porque no siempre andamos calculando o a veces en realidad sí son ellos quienes calculan)… sino que de noches más tragicómicas, en esas muy primeras fiestas, en donde a una la sacaban a bailar en los lentos, para luego pararla cuando volvían los rápidos. Eso para los parámetros de entonces ¡era casi violento!, ¡indignante! ¡una aberración total!… y hería total y completamente nuestras dignidades de mujeres aún a medio hacer. Y es que aún no nos dábamos cuenta que ese tipo de situaciones las deseábamos tanto como ellos. No conocíamos nuestra propia calentura, porque estábamos demasiado ocupadas defendiéndonos de la que nuestras madres nos contaban de los otros. Para nosotras, eran trincheras. Excitantes y todo lo demás, pero trincheras al fin y al cabo. Entonces un simple lento era todo un tema. Lo mejor y lo peor de la noche. Como dije antes, el momento de la revelación.

Todo eso me divierte ahora recordar… el remolino excitante de esas primeras ocasiones, la secreta expectación y el viejo juego del tira y apriete, ¡con descarados ya incluidos! que aunque entonces apenas nos llegaran a los hombros, ya estaban en el juego, apostando con todo. Con una amiga siempre recordamos a cierto ser que en séptimo básico le tocaba partes prohibidas con la excusa de que, como era más bajo que ella (que lo era) ¡”se cansaba poniendo las manos tan alto”! Mi amiga terminó agotada esa noche de tanto correrle las manos de vuelta… cosa muy incómoda considerando, que, pese a todo ¡se bailaba a medio metro de distancia! Y así fue cómo hubo situaciones muy cómicas, entre las excitantes.

Esos fueron los primeros lentos, muy distintos ya a los últimos (últimos exceptuando matrimonios y alguna que otra ocasión especial), que para mí fueron hace unos 3 ó 4 años atrás, en una fiesta que hice en mi casa. En ella me di en huelga y sí puse algunos (anduve de DJ), y advertí a mis amigas, desde antes, con que unos 15 minutos antes de hacerlo, iba a dar una señal camuflada (repartir la challa entre la gente), ¡para que pudieran organizarse!

Fue tan divertido ver cómo, aún pese a la falta de práctica, todas se movieron de modo supersónico y con absoluta pericia… ¡sabiendo qué hacer, con tanta exactitud, como si nunca hubieran dejado de hacerlo! Porque al parecer no se olvida, como cuando uno aprende a andar en bicicleta. Todas supieron aprovechar sus momentos de camuflado poder y todas otra vez fuimos cómplices de eso.Lo cierto es que los lentos eran divertidos y, si vuelven, ¡volverán a serlo! Así que yo me declaro pro campaña y estaría hasta dispuesta a practicar los pasos correspondientes si no fuera porque un lento es simplemente un lento ¡y no tiene regla alguna! si no que sólo el mero dejar fluir el movimiento.




0 comentarios en “FAN DE LOS LENTOS

  • Lady_In_Red dice:

    Bonito comentario todos queremos que vuelvan los lentos no ? para eso yo cree un blog con mucha musica relacionada con lentos … si gustan pueden pasar por hay

  • galgata dice:

    ¡¡Gracias por sus nostálgicos comentarios!! que luego con la campaña ya no serán tan nostálgicos :)

  • anonymous dice:

    Nunca fui mucho de lentos pero me hubiese encantado bailarlos con ud, señorita Gálgata

  • Diego dice:

    Que rico artículo….. y es que la palabra es esa, porque como tú misma dijiste bailar lentos era muy rico.

  • anonymous dice:

    Si……deben volver. Ahi esta la chispa del coqueteo,la reciprocidad del galanteo y la asertividad de saber que no se puede arrancar de la mirada de la mujer que esta a escasos centimetros de uno. Hay tanta Power Balad que se esta perdiendo, tanta cancion buena de Kiss, Poison,Winger,Def leppard, que nos podrian poner como locos si la bailaramos con ella.

  • ¡Que vuelvan los lentos! Al igual que tú tengo muchos recuerdos de fiestas donde el momento más bochornoso/extraño/ magnífico/mágico era la llegada de los lentos, lindos recuerdos que emergen en el minuto que oyes una canción que bailaste tanto tiempo atrás, muy buena tu técnica de conquista sobre todo eso de la espera de los 15 minutos, genial. Que bueno que has vuelto, tienes la varita que llena de magia un escrito, cuídate.

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