gatoconejo

Mi vida, el musical

15 de Abril de 2008

Era una noche cualquiera de un día de semana. Mi amiga Mariajo y yo estábamos en un bar, consolándome por una pésima reciente experiencia amorosa, que en su despliegue se había aparecido como una teleserie total.

“Qué melodrama”, comentó mi amiga, intentando empatizar. “Podrías vender la historia a un musical y hacerte rica”, agregó, levantando las cejas y sonriéndome, en busca de algún gesto cómplice. Yo, aunque aprecié su intento de animarme, me limité a contestarle seca y agriamente: “la vida no es un musical”, y aunque ella me contradijo exclamando “¡¿y qué tal si lo fuera?!”, yo ni siquiera la miré, ahogada y naufragando en medio de mi tragedia.

Entonces nos quedamos un buen rato en silencio… hasta que ella lo rompió intempestivamente ¡para cantar!: “María Paaaaaz, yo creo que tú deberías haceeer (no me acuerdo)…”, levantándose de la mesa con una pirueta tan elaborada como ridícula, y dejándome, en un principio, total y completamente boquiabierta (y también a la gente del bar). Debo agregar que, en su actuación, hubo un total entusiasmo cantor (voz en cuello) y gesticulaciones teatrales que ya se las quisieran los mejores y más eminentes talentos de Broadway (al menos en cuanto a empuje).

Si yo me había perdido, no importaba: ahí estaba la Mariajo, poniéndole su alma completa a la performance, brillando de todos los colores y validando toda mi experiencia. Fue tan pero tan insólito, que no sólo me sacó la carcajada, sino que también me sacudió. El giro fue tan sorprendente que me hizo sentir que podía ser que, en realidad, sí fuéramos las protagonistas de una comedia excelsa, y que todo lo que pasaba – para todos – fuera parte de un guión totalmente correcto y totalmente hermoso, e incluso dotado de (a veces retorcido) sentido del humor.

De pronto todo lo vi de otra forma, en una en que los mozos, y las personas del lugar estaban a un instante de darse vuelta y de cantar alguna tonada correspondiente a todo lo sucedido, ¡y a lo por suceder!… en todo un mundo de complicidad encubierta, en donde hasta el recodo más amargo de mi historia era perfecto en medio de este musical cinco estrellas: porque nada podía pasar en él desapercibido realmente (incluyendo mi amargura), y todo tenía un sentido exacto… como un engranaje colorido y perfecto, ¡relamiéndose de gusto y frotándose las manos de placer tras bambalinas!… Un guión en donde todo, absolutamente todo, había sido dispuesto de forma en que la comedia fuera aún más impresionante, aún más bondadosa, aún más sublime.

Esa noche Mariajo rescató para mí la belleza, tanto que, desde entonces, cada vez que me pasa algo importante, miro a la gente con la secreta esperanza de que vayan a voltearse cantando…

Y cuando no veo nada, y me asusto… tan sólo miro, esperando a que, tarde o temprano, todo se encaje y se revele como la obra de arte que es, que ha de ser la vida misma.

O que al menos puedo apostar (y lo hago) para que sea.




7 comentarios en “Mi vida, el musical

  • Antonio dice:

    Mantengo mi posicion de que el amor es sufrido. Al menos yo lo he vivido asi y lo he visto en muchos casos..

  • Julius dice:

    Yo daría un ojo porque todo a veces se convirtiera en un musical.

  • OZNES dice:

    Herman Hesse en mi blog

  • galgata dice:

    ¡Gracias! pero no diría que mi vida es tan interesante, es que trato de estar en ella cuando me sucede… jaja.

  • galgata dice:

    Jajajaja… supongo que todos necesitamos un poco de sorpresa :)

  • Mexxe dice:

    Oye, tu amiga Mariajo te dio una buena dosis de lo mismo que tú le das a la Poli…!

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