gatoconejo

Fiesta griega

22 de Mayo de 2008

El año pasado tomé un ramo de griego. Pensando que trataría de historia y de etimología, fue fuerte cuando me di cuenta de que además de eso, escribiríamos con su alfabeto, traduciríamos textos antiguos ¡y hasta aprenderíamos a enunciar verbos! Llegué a pensar que mi cabeza estallaría y al principio pasé un poco de miedo. Miraba mi cuaderno con esos símbolos nuevos y en los comienzos era como aprender chino. Creo que hasta transpiré helado la primera vez.

Pero luego lo logré, y lo logré bien logrado. Y, para cerrar el semestre, la profesora nos dio la oportunidad de dar la gran nota final en la llamada “fiesta griega”, en donde cada quien busca alguna forma de hablar de algún tema interesante con respecto a lo tratado, enmarcando el suceso con bebida y comida, y una muy buena onda y mucha complicidad (por esto “fiesta”).

Para entonces, ya le había tomado el gusto y más que miedo sentía cariño. Así que, decidí tratar en la fiesta griega el tema de lo cotidiano: porque es en lo cotidiano, en lo personal, en donde más podemos sentirnos identificados unos con otros. Y, para hacerlo algo más distinto, hice algunas payas.

Como me quedaron chistosas, las comparto:

Durante todo este semestre
a los griegos hemos estudiado:
hemos leído sus letras
y contra ellas hemos luchado

intentando a la sintaxis dominar,
a la gramática y las voces
para así traducir y disfrutar
rastros de su cultura y de su porte.

Sin embargo a estos griegos
no nos los han presentado
sabemos cómo enuncian
pero poco de sus calzados

o de sus vidas cotidianas
o de su vivir en lo diario
cuando el día se ha acabado
y batallar es en vano

o cuando no hay amenaza externa
ni empresas de qué hacerse cargo
sino sólo la naturaleza clara
y su carácter desplegado

sus costumbres allí expuestas
como para cualquiera de nosotros
cuando nos sentimos en casa
y la historia importa poco

sino sólo el momento
en que somos nosotros mismos,
con nuestros gustos y disgustos
y aquel estilo preciso.

Dado que es en esa humanidad
en donde más nos entendemos
yo me he ido a averiguar
algo más de estos griegos.

Así es cómo puedo contarles
de sus matutinos horarios:
temprano siempre el levantarse
y el desayuno liviano.

Luego de lavarse en la mañana
en el pozo de la casa,
el griego comía pan con vino
y a veces algunos higos.

El Estado era un tema
que a todos les tocaba:
numerosas asambleas
eran constante panorama.

A veces duraban todo el día
y además eran muy frecuentes:
cuatro veces al mes,
obligaciones urgentes.

El griego no sólo participaba
sino también a veces dirigía,
el turnarse sus papeles se usaba
y así todos contribuían.

La mujer se quedaba en casa
mientras los hombres salían
no sólo a las asambleas contadas
sino también a las barberías.

Allí era donde en la tarde,
luego de haber comido,
nuestros griegos se juntaban
a discutir temas divertidos:

Divertidos para ellos,
instalados allí bebiendo
comentando alguna noticia
que alguien trajo de algún puerto.

En cuanto a cómo medían el día
estos griegos tan movidos,
puedo decir que les complicaría
dar estatutos tan estrictos

ya que el tiempo no podía contarse
de manera muy exacta
aunque, el gnomon o la clepsidra
neutralizaban este drama.

El gnomon medía el tiempo
según los cuadrantes del sol,
mientras la clepsidra era aquel reloj
en donde el agua marca el son.

Este último no es el mismo
que el reloj hidráulico,
que aunque trabaja parecido,
no existió hasta el tiempo clásico.

Luego, al rescatar sus gestos,
podemos indicar
que al decir que “no” ellos solían
su cabeza levantar.

Al saludarse lo hacían
con la mano derecha levantada,
y eso era suficiente,
porque no se besaban.

Ni siquiera el apretón de manos
era una constante,
pues éste era reservado
para ocasiones importantes.

En el teatro y en la asamblea
su aprobación demostraban
con aplausos y aclamaciones,
y, el desacuerdo, con silbadas.

Gestos más simbólicos habían
como el chasquear los dedos para la alegría,
o señalar con el dedo corazón y los otros doblados
a aquellos que querían ver ridiculizados.

La religión agregó algunos gestos más
como escupir para un mal presagio alejar,
y si un griego lloraba, sufría o se iba a morir
se escondía y tapaba, para a los demás no hacer sufrir.

Estos griegos también celebraban su cuerpo
en los baños públicos, de bañeras llenos.
a las mujeres también se les daban instalaciones
pero las ricas preferían las de sus propias habitaciones.

Como los griegos aún el jabón no conocían,
usaban carbonato de sosa, o bien un tipo de arcilla,
con la que antes de la cena se iban a bañar
pues temprano se dormían para al día siguiente madrugar.

Los hombres griegos la barba se dejaron
hasta después de la aparición en su historia de Alejandro,
y antes si el tema de una navaja era mencionado
era por las mujeres que en depilarse las usaron.

Estas mujeres de su aspecto mucho se preocupaban
con cremas de belleza, y maquillaje, que usaban,
su pelo largo lo cortaban sólo en duelos
y el vestido que usaban era holgado y suelto.

Los hombres, a su vez, ropa interior no usaban
sino sólo la exomida, una túnica muy clásica
que al aire dejaba aquel hombro descubierto:
tanto esclavos como libres las usaban en sus cuerpos.

Las joyas sólo las usaban las mujeres
aunque los hombres con anillos se sentían alegres,
las mujeres no escatimaban con collares y pulseras
y abanicos y sombrillas, con lo soleado que es Grecia.

Mucho más podría decir
de las vidas de entonces,
sin embargo creo que
ya se ha logrado un toque

y con imaginarnos a los griegos
tan reales como nosotros mismos
podemos sentir además
que ellos son nuestros amigos.

Así que doy por terminado
este breve recorrido.
Espero que les haya gustado
la aproximación que he elegido.

Podría ser considerada
como un humilde y liviano homenaje
a aquella patria clásica
que tantos sabios nos trae

y cuya enumeración aquí
sería pretencioso ejecutar
pues toda la hora de la fiesta griega
ocuparíamos en nombrar.




0 comentarios en “Fiesta griega

  • Hola! llegué a tu blog por el de carlo, q no veia hace años creo.. y leyendo tu ultimo post me hizo recordar el blog q tb tengo pero el q veo tan lejano.. casi como si ya no me perteneciese.. y esto pasa cn los blogs.. a los q no nos hemos transformado en blogsadictos.. lei rapidamente algunas publicaciones tuyas y me di cuenta nr 1:

  • galgata dice:

    ¡Es divertido hacer payas de vez en cuando! Lo recomiendo 100% jajaja.. pueden ser simplonas y básicas en ocasión pero el modo saltarín que tienen de rimar las hace divertidas.

  • anonymous dice:

    María Paz, que lindo lo que escribiste. Los griegos deben estar felices en sus tumbas, saltando de alegría porque alquien los recuerda de tan bella forma.

  • anomymous dice:

    jajajajaja q wena

  • anonymous dice:

    Jajajajaaja.. qué divertido!! A ver si en el futuro alguien escribe payas así sobre nosotros :)

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