gatoconejo

FAN DE LAS MATEMÁTICAS

4 de Junio de 2008

A mí me encantan las matemáticas. Me parecen tan claras y tan entretenidas, si se las aplica en la vida diaria… Todo puede predecirse y entenderse y eso siempre me ha dado, no sólo cierta noción de control, sino que también de diversión.

Desde muy chica, aprendí a usarlas con destreza, como un cuchillo. Aprendí a amarlas como un modo de amar a la precisión: porque las matemáticas no mentían, y eso me daba seguridad. Además de seguridad, vi que podían darme creatividad, por abrir más perspectivas para mirar al mundo. Con ellas, se podía jugar. Dar vuelta las cosas. Expandir la mirada.

Algo que hacía – y que todavía hago – era ordenar la plata en unidades específicas, usando como moneda de cambio Coca Colas Lights, o CDs para grabar, o cualquier cosa que comprara frecuentemente. Al ser un valor que entendía bien, también entendía cómo una Coca Cola Light de 1.5 litros (considerando que valiera 800 pesos) significaba casi 8 viajes en transporte público con mi pase escolar, o cómo esa chaqueta nueva significaba 30 de esas Coca Colas. Muy, muy gráfico. Sé que mucha gente hace lo mismo con paquetes de cigarro. Como se ve, no soy la única que ama a las matemáticas.

Y es que con ellas, no sólo se puede descifrar el asunto monetario, sino que cualquier otro… fechas, kilómetros, edificios, incluso estadística: todos son lugares amistosos a los que entrar. Con ellas se puede tallar cualquier cosa que a uno se le ocurra, usándolas como esa veraz y poderosa herramienta que es. Da luz a otros matices y además es indiscutible.

Todo esto, además de revelador, siempre me ha resultado placentero. Me ha causado gracia. Me ha causado tanta gracia que invertí en varios cumpleaños pedir de regalo una calculadora de esas power, para hacer más rápido los procesos, y digo varios años, porque con tanto uso no me duraban demasiado y como esto pasaba tenía que cubrir el reemplazo.
Esos cumpleaños incluyeron a algunos muy adolescentes que debieron haberme dotado de chapitas de colores, ropa a la moda del último grito, pósters del galán de la teleserie, o cualquier cosa menos la calculadora: pero, como dije, me causaba gracia y eso era suficiente para mí (además, no exageremos, tampoco era lo único que me llegaba para mis cumpleaños).

Esta pasión hacia las matemáticas a veces me ha abierto ventanas de complicidad arrebatada y compartida, con otros entusiastas, con el gozo evidente de cuando dos personas están viendo lo mismo. En el 2002 fue una de las mejores ocasiones. Estaba con mi amiga Kika, carreteando por la vida, y después de quedarnos pegadas horas en un bar decidimos partir a la ex Eve, a partuzear y a hacerle al dancing como Dios manda. Para cuando llegamos, ya eran las 4 de la mañana, pero entramos de todas formas, sin considerarlo demasiado, porque el entusiasmo aquella noche estaba a cargo de nuestros pies.


Y he ahí que la Kika y yo figurábamos apoyadas sobre esa baranda que mira desde el segundo piso hacia la pista de baile del primero. Estábamos simplemente mirando a la gente, muy tranquilas, y tomándonos todo el tiempo del mundo para bajar a bailar, aunque la música estaba espectacular. Entonces yo, distraídamente, me puse a analizar el asunto en voz alta con ella, diciendo algo así como: “A ver: si cada canción dura, en promedio, unos 3:30 minutos, pero la ponen unos 3 minutos para dejarle sólo la parte más movida… y la hora nos salió… 4 lucas (porque entramos a las 4 y cerraban a las 5, y eso valía la entrada)… emm… cada canción nos sale… ¡¡200 pesos!!

“¡¡Kika, vamos a bailar, que nos está saliendo 200 pesos la canción!!” (imagínese esto vociferado, y con cara de fingido terror).

Mi amiga, luego de dedicarme una mirada horrorizada (no por el precio de las canciones, sino que por escuchar un análisis como ése en medio de una fiesta), soltó la carcajada – a ella también le gustan las matemáticas – , con los ojos redondos exclamó “¡¡es cierto!!”, y partimos sopladas como dos rayos al dancing.

Pd: Quise usar para ilustrar alguna foto del Mago de las Matemáticas de la película “The Phantom Tollbooth”, pero no lo encontré en ninguna parte. Dicho sea de paso, ¡recomiendo esa película! Aunque tiene por lo menos 50 años y es difícil de conseguir. Lo que sí encontré fue la película completa (bonus track):




7 comentarios en “FAN DE LAS MATEMÁTICAS

  • galgata dice:

    ¡¡Gracias por sus comentarios!! Lo cierto es que las matemáticas han tenido muy mala fama a lo largo del tiempo (al menos en donde yo me he movido), entonces encontré que no venía mal compartir algo alegre al respecto.. además es verdá que me gustan jaja.

  • Renata dice:

    Yo te envidio. Nieta, hija y sobrina de físicos e ingenieros, toda la vida le tuve pánico a las matemáticas; me parecieron siempre un territorio tan hostil, tan alejado de mi mundo, que eran -y son- las palabras. Con las vueltas de la vida he tenido que hacerme la valiente y acercarme amistosamente a ellas, dándome cuenta de cómo ha cambiado la forma de enseñarlas, cuando alguno de mis retoños ha acudido, inocente, a preguntarme “¿cuándo se agrega 0 al cuociente de una división?”

  • Nefer dice:

    Yo también fui buena amiga de las matemáticas, de pequeña después de hacer los deberes, le pedía a papá que me pusiera más ejercicios… me entretenía :),

  • kabuto dice:

    MUchas gracias por tu visita, un placer!

  • Carerraja dice:

    Sabes que leí tu post, y de puro curioso me metí a averiguar acerca de la película “The Phantom Tollbooth” y me dí cuenta que yo también vi esa película una vez hace como 25 años, y no me acuerdo porqué me quedé pegado viéndola.

  • VAYA,,, ESTE POST ME RECONCILIO CON LAS MATEMATICAS, NO LAS AMO, NO ME INTERESAN, NO SE SUMAR, ME CUESTA MULTIPLICAR, MEJOR NO HABLO DE DIVIDIR,,, Y MAS CUANDO HAY MAS DE DOS NUMEROS AFUERA,,, PERO AHORA ESTOY EN PAZ CON LAS MATEMATICAS,,, GRACIAS

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

    '