gatoconejo

Cumplir 30

25 de Noviembre de 2011

Sí, todos sabemos que cumplir 30 es un tema, o al menos se supone que lo sea, aunque todos lo vivimos diferente, cuando (y si) nos toca. Mi mamá, por ejemplo, dice que para ella fue terrible, porque fue la confirmación de que ya no era una jovenzuela, mientras que mi hermana estaba fascinada porque encontraba que los había cumplido justo donde quería y que ya había logrado harto. Entremedio y como un referente feliz, se me viene a mi mente mi papá diciendo que los 30 es la mejor edad de la mujer (aw).

Aparte están la amiga que lo puso como fecha crucial para “dejar de hacer tonteras”, la prima que simplemente se deprimió, y el amigo que me dijo que aunque le había dado miedo llegar al mítico número, cuando lo hizo encontró que era lo mismo solo que con más responsabilidades, y más. En general es algo importante, y la gente sabe lo que piensa al respecto tanto cómo recuerdan dónde estaban cuando fue el terremoto o supieron que los mineros estaban vivos.

Pero mi caso personal no fue demasiado intenso. No, al menos, de parte mía. Para mí cumplir 30 fue simplemente cumplir 30, aunque me costó zafarme de las grandes conclusiones cuando fui ametrallada por la típica pregunta de cómo se sentía, llegar a ellos, o bien ser alcanzada por ellos. Los 30 me pillaron en Australia, donde estaba mochileando con un grupo de amigos que, al ser backpackers, incluía a pocos que hubieran cruzado ya esa frontera… entonces cuando yo lo hice, fue casi como si fuese a formar parte de la tribu de ancianos sabios de aquella selva y así es cómo esperaban mis sabias palabras al respecto.DSC03641

Pero resulta que yo no había cumplido 30 años de un día para otro: solo había cumplido un día más, que me había hecho llegar a ese número, ¿cómo iba a sentirme diferente? Estaba usando la misma ropa aún que el día anterior (veníamos bajando de un bus en el que pasamos la noche), el espejo devolvía el mismo reflejo, y no obstante, me veía recibiendo preguntas como ésas. ¿Qué tenía yo para contestar? ¿Era acaso tan diferente a los demás, al grupo de veinteañeros que yo había dejado? ¿Tan parecida, también, a los treinteañeros cuyas filas había pasado a engrosar?

Sí, y no.

Así que, visto desde esa perspectiva… ya no me importa. He aprendido a tomar y a respetar a cada quien tal como es, y a no pensar que no podemos ser amigos sólo porque son muy menores o muy mayores, como tampoco a pensar que tienen que serlo únicamente por estar más cercanos a mi propio número… Lo mismo me pasa con el amor: no me importa si hay cierta diferencia, ni para arriba ni para abajo, aunque por supuesto que es preferible por motivos biológicos y de ciclo vital humano que sean más cercanos a mi propio número. Pero si algún motivo no es así, y yo siento algo, filo.

Y sin embargo, por otro lado, resulta que sí me importa la edad porque… yo no cambiaría la mía. No volvería atrás. No retrocedería los años que tengo, y es que hoy soy mucho más inteligente, compasiva, relajada y graciosa de lo que era antes. Entiendo mejor al mundo, sé mejor cómo hacer las cosas, y así es cómo me ahorro tantos errores de cálculo y con ello tantos – tantos – disgustos: Sé mucho mejor cómo vivir, y por eso soy mucho más feliz. Me es mucho más fácil ser feliz.

Cuando escribo esto se me viene a la mente otra vez mi papá, quien dice que ahora también es mucho más feliz que “cuando era cabro”. No es que antes haya sido una persona triste, explica, es que hoy vive con menos angustias. Él me cuenta que cuando joven su vida tenía tantas preocupaciones, porque tenía tantas decisiones a tomar, y todo parecía tan trascendental y en cierta forma lo era… no sabía cuál y cómo iba a ser su camino, con quién se iba a casar (de hacerlo, aunque quería), cómo iban a ser sus hijos (lo mismo), cuál iba a ser su trabajo y, con ello, sus luchas… pero todo eso ya lo sabe, y ahora está en esa etapa en donde puede disfrutar lo forjado y sentirse, en general, mucho más sereno, aunque siga todavía construyendo. Ahora puede, en cierta forma, descansar sobre el trabajo hecho.

Cuando chica yo no entendía esa forma de pensar, encontrándola aburrida y un poco fatalista, porque me hacía sentir que mi papá estaba en cierta forma atrapado en su historia… que su exceso de identidad (por así decirlo) era más bien una falta de libertad… pero ahora lo voy captando, y eso que tengo apenas 30 años, y estoy recién empezando a construir. Puedo entender lo que es, con la experiencia y las elecciones personales, ir acumulando cierto nicho y ciertas respuestas… ir forjando ese propio camino, que en general se empieza a machete limpio, por mucho que uno tenga una familia y amigos haciéndole barra a uno.

La verdad es que yo me alegro de haber dejado los 20s atrás. 20s: Check. Trabajo hecho, y a ver qué se me viene ahora. Que no se me malinterprete: hubo momentos muy lujosos y en ocasiones muy emocionante de vivir pero ¡qué años tan difíciles! en especial los primeros. ¡Qué dudas existenciales tan fuertes, y qué manera de correr entremedio! Uno estudia, piensa, carretea, pincha, se hace amigos, viaja, trabaja, discute con Chile y su tía (la autoexpresión es algo muy importante y nuevo en ese entonces), y de alguna manera se las arregla para hacerlo todo y para entremedio forjar una identidad: Es agotador. Una odisea. Pero lo agotador no es el ritmo de vida, que uno igual sigue en años posteriores… es que, a los 20, aún no se es tan fuerte, mentalmente. Uno, en general, recién está aprendiendo a distinguir matices, a tener paciencia, y a juntar esa fortaleza interna… No en vano es bordeando los 30 cuando suelen ganarse las maratones… el cuerpo llega a su auge mucho antes que eso, pero todavía falta desarrollar la mente. Y al final la mente manda.

Algunos tal vez piensen que siento así porque mis 20s no fueron fáciles, pero lo cierto es que igual la vida casi nunca lo es, ni para mí ni para nadie. Tiene un montón de cosas buenas y vale la pena vivirla, pero también es exigente, y requiere un montón de espíritu, de flexibilidad y de disciplina. Requiere un montón de trabajo… aunque como dicen “no hay que tomarla muy en serio porque igual nadie sale vivo de ella”, jejeje (Les Luthiers). La vida es para los valientes.

Y esta vida transcurre en todas las edades, que todas son respetables y tienen todas su propia lucha, lo que me recuerda a un cuento que leí una vez cuando chica, que podría llamarse “El carrete de oro”. Era de un hombre a quien una bruja le daba un carrete mágico, y con carrete me refiero a esas cosas cilíndricas en donde se enrollan los hilos. El hilo mágico era de oro y simbolizaba su vida.

Al empezar el cuento, el hombre era tan solo un niño, y al recibir el carrete, se dio cuenta de que, cada vez  en que sacaba hilo, se transportaba mágicamente a su propia vida cierto tiempo más adelante. Así, y siguiendo la curiosidad, se trasladó a cómo sería de adolescente, pero luego quiso saber cómo sería ir a la universidad, y luego cómo se sentiría ser, por ejemplo, doctor (estoy inventando)… y de ahí cómo sería la mujer con la que se casaría, y luego cómo serían los hijos, y después los hijos cuando grandes… y así fue tirando y tirando el hilo, hasta que se murió, sin haberse detenido realmente en ninguna de esas escenas.

Como casi todo cuento infantil, es bastante violento, pero también deja su cuota de sabiduría: Si pasamos la vida preguntándonos cómo será lo que viene a continuación, dejaremos de vivirla, y entonces de pronto ya se habrá acabado. Es como esa vieja enseñanza oriental que dice que la vida es como una taza de té… y que si no se toma con consciencia y fijándose, de pronto ya no estará ahí:  lo habremos tomado sin darse cuenta.

Ese cuento me gustó mucho cuando chica, pero recién hace poco que he llegado a entenderlo realmente. Porque, como dije, ahora entiendo las cosas mucho mejor que antes, y eso me permite disfrutar la vida con mucha más facilidad, esté en la etapa en que esté.

Y es por eso que estoy feliz de haber cumplido 30. Por eso y porque mi papá dice que son la mejor edad en una mujer (aw).

Pd: ¡Encontré el cuento! Se llama “El carrete mágico” y está aquí. Eso sí, no logré encontrar quién lo escribió. No lo recordaba igual, jeje, pero sí parecido.




0 comentarios en “Cumplir 30

  • anonymous dice:

    buenísimo!!!!

  • galgata dice:

    Qué hartos comentarios, gracias!!! Yo también espero que sea el inicio de nuevas aventuras, si no qué :D

  • anonymous dice:

    Me has ayudado a reforzar mis ideas. Qué buen post! Tuve mi crisis de los 25, ahora realmente me siento joven.

  • anonymous dice:

    Guapa, que sorpresa volver a leerte.. descubro que sigo siendo tu admirador secreto aunque por lo visto tengo mucho post con el que ponerme al día – no había visto el de viajes…!

    Saludos, el admirador.

  • Carmela Donoso dice:

    Asì es pues, los 30 son los nuevos 20. Y la nueva juventud de la madurez. Es mejor, al final no? Somos jòvenes, nos sentimos màs guapas y empezamos a sentirnos que podemos hacer las cosas mejor que antes luego de los errores que pudimos cometer en el pasado veinteinero y de más para atràs.

    Al final creo que me quedo con el comentario de tu papá y de otros que también lo dicen: La mejor edad de la mujer es a los 30. Y vamos a vivirla!!!

    Carmela

  • anonymous dice:

    Me encanta haber cumplido 30!
    Agradezco todo lo vivido, todo lo sufrido
    Me ha hecho darme cuenta lo maravillosa que es la vida!
    Y eso que dices es muy cierto, disfrutar el Aquí y El ahora.
    Será que estamos mas sabias????
    Un abrazo,
    Jo
    Pd: caleidoscopio reloaded!!!!!

  • anonymous dice:

    Excelente post! me siento totalmente identificada, que rico que volviste a escribir!
    BV

  • anonymous dice:

    Que buena noticia la reapertura de Caleidoscopio, y sobre todo con un gran tema como llegar a los polémicos 30. Decidí que espero que cuando cumpla 30, sienta que es la edad a la que siempre querré volver.

  • anonymous dice:

    Que bueno que volviste y me divertí nuevamente leyendote!!!
    Sabias tus palabras.

  • anonymous dice:

    4 años todavía para eso!!! Aprovechando cada momento.. Eso si mis 30 quiero cumplirlos con Toodo jijiji…. LM

  • anonymous dice:

    qué agrado volver a leerte en público. Abrazo, muy bueno!

  • anonymous dice:

    Definitivamente, cada uno lo vive a su manera….para mí, cumplir treinta fue un poco como para tu mamá…drama porque sentía que ya no era una niña….pero ahora que ya los tengo y voy en los 31, me siento muy bien y no creo que se me venga otra crisis hasta los 40 jajajajaja….gracias a Dios por todo lo que he vivido. Muy buen post, cariños. Margarita.

  • anonymous dice:

    Así que 30!! jeejjejejeje

  • Constanza Greene dice:

    Que buen post, me gustó mucho, no es que me haya sentido identificada, jeje, muy positivo y buena onda, excelentes fotos, bienvenida de vuelta!!

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