gatoconejo

La plata

9 de Diciembre de 2011

A mí me gusta la plata. Ojalá tuviera mucha más de la que tengo. Tiene un montón de cosas buenas: Da seguridad, da libertad y, cuando se gana limpiamente, da también una alta noción de valor personal. Por eso, no querría este auge solo para mí, sino que también para los demás… pero es difícil decirlo, porque resulta que la plata tiene mala fama, y que hablar de ella es de “mal gusto”.

Qué nerd, ¿cierto?, esa relación clandestina, tan intensa y a la vez tan disimulada. Porque hacemos estrategias para ganar lo más posible, dentro de las propias circunstancias, pero luego ni siquiera podemos preguntar con facilidad cuánto gana el otro. Hay pocas cosas más personales que compartir las cifras del sueldo, y aún más personal es expresar que uno quiere, saberlo. Si uno es “educado” y respetuoso, claro. Tener curiosidad por cuánto gana alguien es tener intereses ocultos, no quererlo de verdad, y eso que ni siquiera tiene que ver con el otro, sino que con el mapa del mundo que uno necesita construir para ubicarse en él… y expresar curiosidad sobre cuánto uno mismo va a ganar tampoco es fácil, porque significa “desconfiar” del jefe o de sus pareceres y eso sin duda es empezar con el pie izquierdo.

Mi pregunta es ¿cómo podemos luchar por tener remuneraciones adecuadas si ni siquiera nos atrevemos a hablar del tema? Sí, se habla a veces en las protestas, o en las discusiones públicas, ¿pero se habla entre los colegas? ¿los amigos? ¿la familia? En general no (con excepciones), porque es “feo”, o al menos delicado… pero luego vemos cómo quienes son capaces de discutirlo, en vez de hacerse invasivos y débiles, se hacen asertivos y fuertes, dado que por eso mismo logran detectar potenciales injusticias, mostrar seguridad, y sí, mejorar sus ingresos.

Y esto nos lleva a otra pregunta, la gran pregunta implícita: ¿Qué tiene de malo la plata, que es tan complicada de tocar? ¿Por qué escondemos cuánto ganamos (y cuánto gastamos)? ¿Acaso es algo sucio? Así lo parece, cuando uno siente como si no se pudiera ser una persona altruista y de buenos sentimientos, si exige un sueldo generoso por sus labores… cuando resulta que todos merecemos sueldos generosos por hacer un trabajo honesto y que incluso, para los más débiles, es el modo de mantenerlo honesto.

Especial mención tienen quienes trabajan en temas relacionados con el servicio… profesores, asistentes sociales, carabineros, y para qué decir los bomberos (gratis en Chile), porque son los que más sufren con este prejuicio de que la plata “mancha”. Uno puede regatear un sueldo de ingeniero o de abogado, pero si uno trabaja con las personas de ese modo más directo… es como, si al querer lucrar con ello, se ensuciara la nobleza del fin, como si no fuera de verdad, y eso hace que las cifras se mantengan bajas… lo que a su vez provoca que muchos eviten laborar en esos ámbitos. Lo más curioso es que ese castigo monetario a veces se lo autoimponen los mismos implicados, como los bomberos que no quieren cobrar porque sienten que eso desvalorizaría, “pervertiría” su trabajo.

¿Qué dice esto de cómo miramos la plata? ¿Tan mala nos parece que nos haría malos, recibirla? Todos hemos visto cómo la palabra “lucrar” en estos últimos tiempos se ha convertido casi en un garabato, en un insulto ya, por definición misma (algo con lo que no estoy de acuerdo, dicho sea de paso).

Pero el que tiene plata es “malo” (porque se “mancha”)… pero también es “bueno” (porque lo vale), en otra notable contradicción del mundo humano, y así es cómo los que se quedan trabajando en esos ámbitos, pese al mal sueldo, son desvalorizados por los ignorantes que siguen el principio económico de que “lo que vale harto, es bueno”, y que concluyen que si a alguien se le paga poco, entonces lo que hace no es tan importante. Este argumento, mirado con distancia, sería bastante razonable… si se pagara siempre justamente, y si – más elevado – pudiéramos realmente ponerle precio al valor de una persona. Pero resulta que no pagamos siempre justamente, y que no podemos – por definición – ponerle precio a una persona: solo a su labor, y a eso solo podemos ponerle precio, jamás valor. Entonces, no podemos hacer comparaciones que tengan que ver con “cuánto vale” cada quién, y menos desvalorizar al respecto.

Una persona no tiene precio.
Y entremedio damos a luz a un tipo que vive en una contradicción injusta: Es “bueno” (porque es noble) pero “malo” (porque no es lo suficientemente valioso como para que le paguen bien). No tiene plata pero tampoco – en general – prestigio. ¿Quién querría ser esa persona, entonces, ese profesor, asistente social, carabinero o bombero (y otros)? Solo gente con mucha vocación, que la hay, y con la holgura suficiente como para no obligarse a buscar algo “mejor”… y así es cómo escasean los buenos profesionales – o técnicos – del área. Aunque no siempre es así, claro.

Qué loco es este modo de pensar, opino, y cómo nos perjudica porque, independiente de si lo demostramos o no, y de si queremos que nos importe o no, a todos nos gusta la plata. Y no me refiero a que nos guste como un fin, lo que vendría a ser el querer tenerla solo por tenerla, porque eso no es algo tan común (ni sano), sino que me refiero a que a todos nos gusta la plata, como un medio… porque ella trae holgura, seguridad y libertad, y también la oportunidad y el poder de ayudar más fácilmente al mundo y a la sociedad, ¿y a quién no le iría a gustar eso? Al que no… bueno, es raro, y me trae a la mente un chiste de los Simpsons donde un niño pregunta en las clases de catequesis algo como: “Si una persona es masoquista, ¿no es un premio mandarla al infierno?”… jejeje.

Así que yo opino que deberíamos sacar el tabú de este tema monetario, los “uuuy” y los“aaay”… para poder conocer lo que pasa, y entonces ser capaces de cambiarlo. Y como primera iniciativa, opino que deberíamos visibilizar estas platas. En otras palabras, deberíamos poder saber no solo los sueldos de los que trabajan en el gobierno, sino que los que tiene cualquier hijo de vecino, en cualquier lado y lugar, y también la estructura real de todo tipo de transacciones… cuánto valió realmente el producto, cuánto está ganando cada uno de los eslabones que constituyen la venta, y ojalá todo, todo lo que queramos saber. Que lo escondido salga a la luz, para que podamos trabajarlo. Para los interesados, claro, la idea tampoco es aburrir a quienes no les importa… aunque igual todos deberíamos manejar cierto concepto general, como parte de ser habitantes en el mundo, y la responsabilidad compartida que eso supone.

Este destape al principio causaría un montón de controversias y una decena de señoras (y señores) desmayados… pero eventualmente haría que todo fuese más justo. Luego 

del escándalo, mejoraría la perspectiva, entenderíamos mejor de lo que estamos hablando, replantearíamos las cosas, y entremedio evitaríamos las situaciones inmorales como lo que fueron las indemnizaciones multimillonarias que tan famosas fueron hace un tiempo y algunas otras que de seguro existen y que por ahora siguen ocultas. Dejaría de ser un tema delicado, emocional y personal, para convertirse en una conversación sobre hechos y realidades, que por lo demás siempre pueden cambiar y que ciertamente lo hacen, en este mundo móvil, y es que la plata al final no es buena ni mala: es impersonal. Su valor radica en lo que pensamos de ella, y en cómo la usamos… pero lo que no cambia es que es una herramienta, y que por lo mismo conviene aprender a usar lo mejor que podamos. Es muy poderosa y está muy bien que la deseemos.

Con todo esto no sugiero que todos deban ganar lo mismo, porque claramente hay carreras de más riesgo, y también hay profesiones que requieren mucho más estudio, por lo que es lógico que merezcan más ingresos. Cuando un doctor hace una operación, el alto valor no es porque la operación misma sea tan cara, sino más bien por la gran preparación y largos años de estudio que tuvieron que aprobar él y todos sus ayudantes, y eso me parece correcto.

Pero sí pienso que las otras labores han de pagarse bien también (para lo que ofrecen) y en especial recibir justicia y respeto. trab

En la vida real pasa demasiado lo del chiste del gásfiter, típico de internet (aunque no lo encontré). Por si no lo han escuchado, trata de un gásfiter que va a arreglar una llave que está obstruida: la soluciona el asunto de un solo golpe de martillo y a continuación cobra 100 dólares. El que recibe el servicio lo encuentra muy caro y alega que para eso lo hacía él mismo, así que le pide una boleta con el detalle… en la que el gásfiter pone algo así como “saber dónde y cómo dar el golpe: 90 dólares, dar el golpe: 10 dólares”… jejeje.

A mí me encanta Chile y me patea un poco cuando la otra gente habla de las maravillas de los países desarrollados… como si su éxito fuese algo genético e inevitable, y no una consecuencia lógica de cambios que también podemos hacer nosotros. Pero es un hecho que en países como Australia o Nueva Zelanda (en los que he vivido), labores técnicas como las del gásfiter reciben un sueldo suficientemente respetable como para vivir en paz. Tal vez también deba mencionar que tengo a un amigo inglés que es bombero y vive de eso, y vive muy bien.

El descontento no es algo ajeno a la sociedad actual chilena, lo hemos visto no solo en lo sencillo y pequeño del día a día, sino que también en protestas masivas como ocurrieron por las isapres y la educación, y aunque no estemos de acuerdo entre nosotros en la forma exacta de hacer las cosas para transformar este descontento en contento… sí hay un consenso general de que hay que hacer algo. 

Y para esto lo primero es poder hablar de la plata.

(Aunque preferiblemente no como Mr. Burns).

 




14 comentarios en “La plata

  • galgata dice:

    ¡Gracias por los comentarios!

  • galgata dice:

    ¡Gracias por los comentarios!

  • Anonymous dice:

    MP, tema complicado, complicado de leer pero creo que valió la pena ponerlo en el tapete…

  • Anonymous dice:

    Hola María Paz, interesante tema aunque a lo mejor un poco extremo lo que dices…. de todos modos es entretenido leerlo.

    Slds.

  • Anonymous dice:

    Buena Maria Paz,muy de acuerdo en que es mejor vivir con los datos sobre la mesa y por supuesto mejorar las diferencias
    V.F

  • Anonymous dice:

    Wena Mary!! así se habla mierda.

    LM.

  • Anonymous dice:

    Buen post!!! y qué foto la de Gollum y Precious.

  • anonymous dice:

    MP, tema complicado, complicado de leer pero creo que valió la pena ponerlo en el tapete…

  • anonymous dice:

    Hola María Paz, interesante tema aunque a lo mejor un poco extremo lo que dices…. de todos modos es entretenido leerlo.\u003cbr /\u003e\u003cbr /\u003eSlds.

  • anonymous dice:

    Buena Maria Paz,muy de acuerdo en que es mejor vivir con los datos sobre la mesa y por supuesto mejorar las diferencias\u003cbr /\u003eV.F

  • anonymous dice:

    Wena Mary!! así se habla mierda.\u003cbr /\u003e\u003cbr /\u003eLM.

  • anonymous dice:

    Buen post!!! y qué foto la de Gollum y Precious.

  • eduardo graça dice:

    Gracias por tu comentario.

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