gatoconejo

La señora encaramada

13 de enero de 2012
Era el 2009 y yo figuraba con unas amigas en el sudeste asiático. Habíamos decidido dedicar unos meses a viajar, y de momento estábamos en Camboya, específicamente en las ruinas de Angkor, un lugar que me sorprende que no sea más conocido (yo misma no supe de él hasta que me vi inmersa en tal viaje)… kilómetros y kilómetros de edificaciones antiguas, que hoy están a medio comer por la selva y medio habitadas por los monos. Fue la capital del antiguo imperio jemer, que ocupó no solo Camboya sino que otros países aledaños, y por eso está llena de templos y de monumentos. Se le llamaba ciudad sagrada, y hay partes de ella que fueron levantadas hace más de diez siglos.
 
Cada una de sus construcciones es una completa exquisitez, cuidada y esculpida hasta el último detalle, todo enmarcado de salvaje naturaleza, y rodeado de cierta aura poderosa y ancestral, difícil de explicar. Habría que ir para capturar – o intentar capturar – lo que se siente cuando uno tiene la oportunidad de ir por allí asombrándose:
Es tan lindo que parece una broma.
 
Sin embargo, también es muy pero muy caliente. Por eso, aunque era invierno, nos tocaron unos 30 y tantos grados, y una humedad tan alta que de a poco iba bloqueando la mente, en una especie de nube soporífera comedora de cosas. Una de mis amigas incluso vio puntitos negros por el calor. Creo que tomamos por lo menos dos litros de agua por nuca, intentando mantener el barco a flote, y así fuimos a casi cada templo, vimos casi cada vista, y subimos casi cada una de esas escaleras apretados al más puro estilo maya.
 
Al final lo hicimos bien.
 
Hasta que se acercó el atardecer, y con él, el momento de subir al templo más alto de la zona, cuya cima estaba varios pisos y escalones arriba de donde nos encontrábamos. ¡Oh, Dios! Lo logramos también, pero no fue fácil. Mascullamos, insultamos, y transpiramos ríos enteros en el proceso… hasta que al fin llegamos a esa cima enrocada desde donde veríamos al majestuoso sol hundirse entre los bosques y templos, ¡qué felicidad! Definitivamente había valido la pena. Y, una vez instaladas, miramos a los lados, para ver con qué gallardos compañeros debíamos codearnos por haber acometido tal hazaña, y entonces vimos que había harta gente, todos locos por la aventura como sus servidoras, intercambiando miradas de satisfecha complicidad.
 
Y entre ellos una señora.
 
Pero no era una señora cualquiera. Porque debe haber bordeado los 90 años y figuraba en la cima feliz de la vida. Como si no hicieran 150 grados y nuestras extremidades estuvieran a punto de caer derretidas. Como si no hubiera pisos enteros de peldaños siendo peaje obligado para llegar hasta allí. Como si no tuviera ya esos 90 años. La veterana estaba tranquilamente sentada con las dos manos unidas sobre su regazo, lista para ver el espectáculo del ocaso… y estaba radiante.
La señora nos había dado zurra, opino yo, a la manga de 27añeras que llegó casi resollando a la punta. Aunque para ser justas (dignidad) sí habíamos trepado absolutamente cada templo disponible desde antes del amanecer, jejeje. Había sido un día muy largo.
 
De todos modos, yo no podía dejar de mirarla. La encontré una inspiración. No parecía importarle ninguna de las barreras que a veces nos ponemos, ni siquiera las que tienen base más concreta, como la edad, el calor, o el esfuerzo… ella simplemente había querido subir hasta la cima para ver el atardecer, y lo había hecho. Y ni siquiera se leía orgullo en su cara, sino que solo entusiasmo y expectación.

sra 4

 
“Así quiero ser yo”, dijo esa voz en mi cabeza, inundada de emoción.
Y así lo seré, si está en mi poder. No me limitaré por la edad ni por la lejanía de los lugares que quiera ver, cuando mi cuerpo no me acompañe tanto… sino que estaré allí, en primera fila, tomando toda la belleza que el mundo pueda ofrecerme. 
 
Hasta el final.
 
Y si en el proceso, dejo con la boca abierta a las nuevas generaciones, tanto mejor para nosotros. A ver si se animan también.



4 comentarios en “La señora encaramada

  • Flor Casual dice:

    Buenísimo!! un poema, xxx

  • NiuLeibel dice:

    buen post! Ahora quedé con las ganas de ver a la señora y de escalar ese templo…besos!!! Tania…

  • Anonymous dice:

    ¡¡Que buen post¡¡ asi dan ganas de llegar a vieja.Preciosas las fotos .Bien M,Paz me gusta leerte. V.F

  • anonymous dice:

    ¡¡Que buen post¡¡ asi dan ganas de llegar a vieja.Preciosas las fotos .Bien M,Paz me gusta leerte. V.F

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