gatoconejo

Incógnita

27 de Marzo de 2016

Era la noche y

estábamos afuera,

y los perros aullaban,

con el viento.

Y yo no sabía dónde

empezaban mis manos,

ni dónde se hundía

la esquina

de tu chaleco.

Yo no sabía dónde

comenzaba

la fragancia nocturna

de los aromos,

y dónde terminaba

tu cuerpo.

y el mechón que salía

de mi nuca,

no sabía

si era el viento

quien estaba

rozándolo

o si eras tú

al fin

intentando

alcanzarme,

porque tuve miedo

de tocar

y descubrir

que solo eran

el viento

y los ecos

de los perros,

y que tu chaleco aún

te separaba

de los kilómetros

de mi tiempo

y que al final la noche

solo existía

para los que soñamos.




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