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Los Beatles: hombres de su época

10 de Diciembre de 2013

Octubre 2012.

 

Los Beatles: hombres de su época

 

El siguiente ensayo estará compuesto del diálogo entre dos elementos esenciales. El primero se refiere a las cuatro grandes corrientes literarias de los tiempos contemporáneos, que son el psicoanálisis, el existencialismo, el surrealismo y el absurdo, y el segundo a la obra musical de los eximios Beatles, gran banda musical británica de los ’60. La intención de éste, juntando aquellos dos, será la de encontrar, en el legado británico, evidencia de tales corrientes.

De lograr nuestro cometido, podremos corroborar que aquellos dejaron a la sociedad no solo su música, sino que también el testimonio histórico de lo que significa vivir en una época en donde estos movimientos existen. Por otro lado, de no hacerlo, podremos sacar otras conclusiones, como que no todas estas corrientes se promulgaron de tal forma y de todas maneras haber disfrutado la aventura. Sin embargo, es mejor no adelantar tales conclusiones, dado que no sabemos todavía cuáles serán los resultados de tal experimento.

Para completar este análisis, bastará con una canción para “justificar” cada corriente. Sin embargo, en ocasiones usaremos dos para cada una, en orden de ensanchar el diálogo.

Comenzaremos, así, con el psicoanálisis. Éste apareció gracias al vienés Sigmund Freud, a finales del siglo XIX. Su gran aporte a la psicología occidental tiene que ver con el descubrimiento del subconsciente. Éste puede representarse como aquellos pensamientos y sentimientos que tenemos pero que ahogamos. Lo interesante de ello, es que son pensamientos y sentimientos que no sabemos que tenemos. El descubrimiento – por así decirlo – de ello, abrió una inquietud en muchas personas, porque en cierto modo es estar poseído por algo que no se conoce, y lo más poderoso de todo ello, es que viene a ser justo lo más íntimo de nosotros mismos.

El sicoanálisis explota otras ideas como la envidia del pene o el complejo de Edipo. La primera se refiere a cómo las mujeres supuestamente envidiamos el aparato masculino, cosa que a nuestro parecer no es realmente cierto. Sin embargo, podría alegarse que esta envidia sí reside en el subconsciente, sobre el cual no podemos opinar ya que como discutimos existe a costa de nosotros mismos. De un modo u otro, hay grandes y jocosas monografías del tema en internet, en donde se califica tal impresión como un “narcisismo fálico”.

Por supuesto, Freud era solamente un hombre, por lo cual se entiende que no vaya a ser infalible y que no todas sus teorías tengan tanta aceptación. Su obsesión con lo oral se ha explicado también por un odio profundo a su propia lengua, en la cual sufrió constantes cánceres. Sin embargo, la idea del complejo de Edipo ha sido bastante más aceptada por la generalidad de las personas. Se refiere a cómo los hombres se “enamoran” de sus madres, por ser el primer referente femenino que los protege y cuida. Luego, es posible que busquen mujeres parecidas a ella, por contentar una búsqueda subconsciente en donde en realidad no estaban buscando más que a un reemplazante de esta amorosa madre – amorosa en la mayoría de los casos. Este complejo no solo existe para los hombres, para las mujeres se llama complejo de Electra y se refiere a lo mismo, aunque invertidos los sexos.

Encontrar ideas del psicoanálisis en las canciones de los Beatles no debiera ser demasiado complicado, pero hay que recordar que si esto se cumple no es porque ellos hayan querido incluirlas en su obra, sino que porque son seres humanos y, por ende, están sujetos a las pulsiones y caracteres propios de nuestra especie que ésta estudia. Visto de una manera irónica, las alusiones que puedan tenerse al tema, podrían interpretarse a algo inconsciente, más que a un intento de promulgar la cultura de la época. Tal vez haya que agregar que, de ser correctas, las ideas de Freud son universales y no responden solamente a un tiempo específico. Sin embargo, no deja de ser interesante encontrarlas en la obra británica.

“Julia” es donde podemos ver las ideas del vienés reflejada con más claridad. Para comenzar, es una canción donde John Lennon le escribe a su madre. Ésta murió cuando Lennon era muy joven, por lo que pasó a ser criado por su tía Mimi. Sin embargo, el inglés luego no solo le escribió una canción a la primera, sino que hasta dio a su primer hijo, Julian, su nombre en honor a ella.

En “Julia”, Lennon habla quien fue su madre con términos como “Julia, sea-shell eyes, windy smile, calls me / Julia, ojos de concha, sonrisa ventosa, me llama”. Como vemos, se describe una nostalgia, una llamada. Continúa con “Julia, morning moon, touch me / Julia, luna de la mañana, tócame”, donde tal “tócame” puede referirse tanto a los tiernos mimos de una madre a un hijo, como a cierta fantasía freudiana romántica. Sin embargo, no queda claro el complejo de Edipo, hasta que notamos el interesante “Julia, Julia, oceanchild, calls me / Julia, Julia, hija del océano, me llama”. No parece ser demasiado decidor, hasta que averiguamos que el nombre de Yoko, su mujer y gran amor, significa traducido justamente eso: “hijo del océano”. Entonces lo encontramos en todo su apogeo.

Esta no es la única vez que Lennon muestra un carácter humano al construir sus canciones, y con humano nos referimos a atormentado, dividido entre mundos que entendemos y mundos que no. En “Help!”, otra canción que también escribió él, el hablante lírico – por así decirlo –  pide ayuda a gritos. Sin embargo, se hace de un modo alegre, tanto en el tema musical mismo, como en la película que llevó su nombre y de esta forma parece una humorada.

Y en eso quedaría, si no fuera porque luego Lennon explicó en numerosas entrevistas cómo este tema tan sencillo era uno de sus favoritos, y cómo en él estaba realmente pidiendo ayuda. Fue un mal momento para él y no estaba más que literalmente compartiendo su incomodidad. El resto de los Beatles no se dio cuenta de ello en su momento, y posiblemente Lennon tampoco, ya que una característica de los seres humanos es que escondemos nuestras emociones negativas incluso de nosotros mismos, hasta que un buen día estallan. Y así fue como Lennon eventualmente decidió dejar la banda, cambió de rumbo y todo lo demás.

Por todo esto, podemos afirmar que el psicoanálisis sí aparece retratado en las canciones de la banda británica.

Continuando con el existencialismo, éste aparece como una corriente en donde se cuestiona el sentido de la vida, muchas veces llegando a negarlo. A causa de la guerra y de otros desastres del mundo, y también de la simple falta de convicción en un bien mayor o supremo, la existencia en esta tierra carece de vigor y significado. Es una corriente melancólica, que predica cómo todos estamos solos y cómo, lo que hagamos en este mundo, al final no tiene importancia.

Los Beatles tuvieron una búsqueda espiritual, que encontró consuelo básicamente en las corrientes orientales místicas. Sin embargo, algunas de sus canciones no dejan de expresar su angustia, una angustia que podría ser propia a todos los seres humanos.

La primera a citar sería “Eleanor Rigby”. Para explicar su origen, en las entrevistas Paul McCartney cuenta cómo él creció cercano a las personas mayores, debido a que padre siempre le repetía que debía ser amable con ellas y ofrecerle ayuda en sus trámites y compras. Por esto, más adelante y con estas experiencias ya dentro de sí, escribió esta canción en donde se habla tanto de una señora mayor que es muy sola, como también de un padre (Father Mackenzie) que vive en gran frustración. Fueron las ancianos que conoció en su niñez las que se le vinieron entonces a la mente, tal vez por ser más obvios en su vulnerabilidad.

En la canción, tanto Eleanor como el padre Mackenzie padecen soledad y sinsentido. Eleanor muere sola “Eleanor Rigby died in the church (…). Nobody came / Eleanor Rigby murió en la iglesia (…) Nadie vino” y el padre Mackenzie intenta luchar contra la falta de sentido – podríamos aventurar – sin lograrlo: “Father McKenzie writing the words for a sermon that no one will hear / el padre Mackenzie escribiendo un sermón que nadie oirá”. La descripción de estos seres es desesperanzadora.

Sin embargo, es solo al final de la canción cuando realmente podemos acercarla al existencialismo. Entonces el cantante se pregunta “All the lonely people, where do they all come from? / Toda la gente solitaria, ¿de dónde viene”, y para rematar “All the lonely people, where do they all belong / Toda la gente solitaria, ¿dónde pertenece?”, y pareciera que no pertenecen a nadie ni a nada, y que a la vez es así solo porque tienen la desgracia de ser simple seres humanos, pasajeros, transitables, destinados a ser olvidados, como todos los demás. En ese caso, su destino deja de ser algo único y particular, sino que el destino de todos, y la soledad pasa a ser un referente mayor.

Una segunda canción que podría considerarse existencialista es la muy conocida “Let It Be”, otra vez de Lennon. En ella el hablante describe cómo en grandes momentos de turbación, viene “Mama Mary / Mamá María”, que debiera ser la virgen, y cómo le dice “let it be / déjalo ser”. Todo el tema no es más que un tranquilizador repetir de este “déjalo ser”, como un mantra absolvedor de responsabilidades.

Pero por un lado encaja con el existencialismo y por otro lado no lo hace. Coincide en el aspecto de que el que canta se entrega a lo que sucede, como si no tuviera otra opción real, pero no lo hace en el sentido de que esta entrega supone ser dichosa. Sin embargo, no hay que olvidar que para algunos la religión es, justamente, lo que consuela al hombre de su destino incierto, lo que delega el problema de no saber cómo contestar a las grandes preguntas.

De un modo u otro, podemos afirmar que el existencialismo sí existe en las canciones de los Beatles.

Continuaremos, entonces, con el surrealismo, el cual suele hablar con un lenguaje desordenado y confuso, que supone ser en realidad significativo. Su modo de pensamiento se parece mucho a lo onírico, en donde símbolos dispuestos al azar en realidad tienen un sentido secreto, y ése es el que se pretende destacar. Trabajar con él es sumergirse en un mundo confuso pero interesante, en donde las leyes que existen son ilógicas aunque sea justamente por estar siguiendo el dictado preciso y exacto de la mente. Como dice el viejo dicho “hay que estar un poco loco para conservar la cordura”, y antes de demostrar coherencia, nuestro pensamiento a veces pasa por terrenos inexactos de cálculo, dotados de una creatividad completa.

Las ideas del surrealismo no son demasiado distintas a las que promulga el psicoanálisis en el sentido de que en ambos se busca una comunicación natural, espontánea, sincera, con aquel aspecto de nosotros mismos que está más bien escondido, y que es llamativo y válido. Además, ambas corrientes buscan extraer su significado aunque, por la naturaleza que tiene es posible, que jamás nos pongamos de acuerdo en cuál es. Sin embargo, en el surrealismo abundan más la exuberancia y los símbolos distorsionados, como característica secundaria de quien abraza la creatividad y la potencialidad pura, y como a tales estados también puede llegarse mediante ciertas drogas, es comprensible que una banda importante haya empapado en ella algunas de sus canciones.

Citaremos dos. La primera es “The Fool In The Hill”. Ésta la escribió McCartney, para la cual se inspiró de una experiencia muy particular. Estaba en un cerro en Londres, mirando el horizonte, y de repente apareció un tipo muy extraño y bien vestido, como de la nada. Intercambiaron un par de palabras, volvieron a mirar juntos el horizonte pero, cuando se dio vuelta para decir algo más, había desaparecido tan abruptamente como había llegado.

Este evento motivó a McCartney a escribir una canción en donde “el loco del cerro” es en verdad un tipo más sabio que la media. La gente lo mira desde lejos y comenta cosas de él, pero (y aquí cito): “He never listens to them, he knows that they are the fools / Él nunca los escucha, él sabe que ellos son los locos”.

La lírica de este tema no es especialmente surrealista, pero dado que la historia lo es, me pareció pertinente citarla. Además, la forma en que McCartney atribuye a este tipo gran sabiduría, solo por ser misterioso y extraño, se parece mucho a este deseo propio del surrealismo de dotar de significado a lo confuso y peculiar solo por el modo en que se presenta. En otras palabras: el “loco del cerro” quizá no era tan interesante después de todo, pero la exuberancia de sus atributos y el dramatismo con que entra y sale de la vida de McCarney, sin duda incita a imaginar.

La segunda canción a citar para esta corriente es “Lucy In The Sky With Diamonds”. De ella se han dicho muchas cosas, y la más común es que su título puede convertirse en una sigla, LSD, que viene justamente a ser el ácido alucinógeno con el que los Beatles y tantos otros artistas de la época experimentaban.

Sin embargo, ellos mismos han dicho otra cosa. La escribió John Lennon a raíz de un dibujo que su hijo, Julian, hizo de una compañera de jardín infantil que le gustaba. La niñita se llamaba Lucy y Julian la dibujó rodeada de diamantes, y eso fue lo que inspiró al compositor.

Esta anécdota ha sido apoyada no solo por los Beatles mismos, sino que por Julian Lennon e incluso quien fue la niñita, pero al mirar la letra sí se notan elementos surrealistas que podrían atribuirse a las drogas aunque, a la vez, podrían ser una consecuencia del modo expandido de Lennon de mirar al mundo. Extraeremos una muestra

Picture yourself in a boat in a river / Imagínate a ti mismo en un bote en un río. With tangerine tres and tangerine skies / Con árboles de mandarina y cielos de mermelada. Somebody calls you, you answer quite slowly / Alguien te llama, respondes bastante lento. A girl with kaleidoscope eyes / La niña con ojos de caleidoscopio.

Una vez leído el fragmento, vuelve la duda de si era o no la canción sobre las drogas, ya que parece encajar tan bien, con las alucinaciones sutiles y el “contestar lento”. Sin embargo, no es lo eso que nos interesa. No es por la (posible) cercanía a una visión “expandida” que elegimos esta canción: es por el hecho de Lennon haber convertido el dibujo de un niño en todo un tema musical. Eso denota apertura y creatividad, y permite la mezcla de elementos que no siempre son coherentes en el mundo real, y es por esto que podemos considerarla una muestra del surrealismo. Y esto no es porque el pensamiento de Lennon trabaje de una manera peculiar, ya que esto es común a todos los pensamientos, sino que por el hecho de que se permita ponerlo en una canción. Así que en conclusión sí, el surrealismo aparece también.

Ahora y por último, trataremos la corriente del absurdo. En ella, como hemos visto, también se permite un pensamiento errático y confuso, aunque se diferencia de los anteriores en que la falta de lógica es una búsqueda antes que una consecuencia: la intención es justamente que no haya lógica alguna. Con esto se pretende que los personajes “asuman el sinsentido de la existencia”, y así podemos ver que tal corriente tiene ideas parecidas a las del existencialismo, pero que posee otra manera de enfrentarlas, por así decirlo.

Una primera referencia a discutir de los Beatles en ello, es la canción “Because”. El solo título ya sugiere el sinsentido que podría tener, ya que en inglés “because” no solo significa “por qué”, sino que también “por que sí”, y pareciera que la letra fue simplemente cualquier cosa, solo porque sí.

Éste no dice demasiado, pero cuando lo hace son frases inconexas, como “because the sky it’s blue it makes me cry / porque el cielo es azul, me hace llorar”, o “because the wind it’s high it blows my mind / porque el viento el alto, exalta mi mente”.

No obstante, hay dos motivos no irracionales que podrían explicar esto, alejados del absurdp. El primero es que la canción fue solo un ejercicio de armonía, por lo que la letra no es tan importante y basta con que incite a soñar. Lo segundo es que pudiera tener un sentido oculto, como cuando dice “Love is old, love is new / El amor es viejo, el amor es nuevo. Love is all, love is you / El amor es todo, el amor eres tú. Podríamos interpretar que esa simpleza de palabras y esa forma tan abierta de usarlas, en realidad se refiere justamente a una apertura de mente y de corazón.

Sin embargo, tenemos otra canción más para relacionar con esta corriente: “I Am The Walrus”. En ella se dicen simplemente una sarta de incoherencias, que dan bastante menos que analizar. Veamos un fragmento:

Sitting on a cornflake / Sentado en una hojuela de maíz. Waiting for the van to come / Esperando a que llegue la van. Corporation T-shirt, stupid bloody Tuesday / Corporación Poleras, estúpido martes sangriento. Man, you’ve been a naughty boy / Hombre, has sido un niño travieso. You let your face grow long / dejaste que tu rostro se alargara.

Una vez leído, queda bastante claro que es simplemente una mezcla irracional de elementos, pero igual se tiende a pensar que Los Beatles intentaron transmitir algo con ella, algo onírico quizás, o incluso hacer una crítica sobre el existencialismo y un mundo confuso en medio de las muertes inevitables, esto por la tendencia natural humana a darle un sentido a todo, en orden de conseguir cierto control vital.

Pero, si investigamos un poco, descubrimos que en la revista Playboy de 1980, Lennon explicó los orígenes de esta canción, y resulta que efectivamente era un sinsentido y además un sinsentido a propósito. La anécdota cuenta que un admirador mandó una carta al mítico grupo británico, contando cómo su profesora los estaba haciendo analizar canciones suyas por lo cual ellos, en un acto travieso, decidieron escribir algo que no pudiera tener ningún sentido, solo para jugar con aquellos estudiantes y enredarlos aún más.

Obviando la ironía de este extracto, damos por terminado en análisis del absurdo y corroboramos que efectivamente hay canciones de los Beatles en los que se ve reflejado, aún si ocurre por un mero acto de rebeldía y que a final de cuenta sí tienen un sentido: el sentido de la libertad.

En conclusión, y terminando el trabajo, podemos corroborar que todas las corrientes fueron observadas, por lo que los Beatles fueron dignos representantes de su época. Sin embargo, considerando la naturaleza de las corrientes sociales, es algo bastante inevitable cuando uno está inmerso en la sociedad.

Aún así, no quita su mérito.

 Bibliografía.

 

Internet:

Elmundo.es (2012). El verdadero cáncer que no mató a Freud

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/06/18/oncologia/1340041172.html

Monografías.com (2012). La psicología del ego, Marie Bonaparte, S. Freud y la envidia del pene. http://www.monografias.com/trabajos90/psicologia-del-ego-marie-bonaparte-y-s-freud/psicologia-del-ego-marie-bonaparte-y-s-freud.shtml

Songfacts (2012). Songfacts. http://www.songfacts.com/detail.php?id=163

Wikipedia (2012). Wikipedia. http://www.wikipedia.org

 

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