Los libros que leí el 2013

Hace un tiempo vi en un blog a alguien que subía listas de los libros que había leído cada año, y me pareció tan buena idea que desde entonces empecé a anotarlos yo también, como para dejar un registro de mí misma. Pretendo continuar haciéndolo cada año y luego, cuando mire atrás, entender mejor porqué sentí lo que sentía entonces, si afectó a lo leído alguna experiencia personal de momento, o si en verdad el libro era tan bueno – o tan malo – como me pareció entonces. Es como dibujar un mapa muy interno, una especie de bitácora personal, aunque esté basado en lo que escribió otro.

Hoy quiero compartir con ustedes mi lista de este 2013 que se acaba, porque siempre es choro leer lo que otro opinó de lo mismo que leyó uno, o si no sacar alguna recomendación (o anti-recomendación) interesante de algo todavía no visto. Ojo con que estos son, en general, libros nuevos, no de esos que uno gusta de releer, como en mi caso las poesías de Neruda, el Altazor de Huidobro, los ensayos científicos de Asimov y alguno que otro libro esotérico como Conversaciones con Dios de Neale Donald Walsh, o los de Brian Weiss (jeje). Además, incluí los de noviembre y diciembre del 2012, porque perdí el resto de la lista del 2012 y quedaron huachos.

Así que aquí voy:

 

 erizo

La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Este libro tiene la particularidad de que es narrado a dos voces, una de una niñita muy rica y bastante solitaria, y otra la de la conserje – o algo parecido – del edificio donde habita, una mujer mayor que se presenta a las primeras como mediocre, pero que a lo largo de las páginas va quedando claro que no lo es (de ahí el título). Cada una va narrando de su vida en particular, y también de lo que van viviendo juntas. Aunque está lleno de referencias culturales y uno puede quedar colgado (a mí me pasó con varias y eso que me considero una persona relativamente culta), es una delicia de libro y tiene partes bastante sorpresivas,  y un final OH DIOS. La escritora es francesa y, luego de leer su obra, supe que se convirtió en película (de ahí tal vez el hecho de que estuviera de nuevo de moda – es del 2006). Yo la recomiendo mucho, pero hay que tener paciencia, y además un corazón resistente. Al leerlo uno siente como si subiera una montaña, una montaña con caída libre (spoiler).

 

 

delicadeza

La delicadeza, de David Foenkinos. Éste también lo escribió un francés, y uno todavía bastante joven (del ’74), y también me gustó mucho. Sin querer parecer nacionalista – o, mejor dicho, españolista/latinoamericanoalista – creo que el mero hecho de que el libro sea francés y esté disponible en Chile le da cierto plus, porque a mi parecer, para que llegue a nuestra cultura, tiene que ser tan bueno como para atravesar la propia (lo mismo me pasa con los libros más viejitos, que atraviesan el tiempo para llegar a nosotros).

Este libro pareciera que habla solo de las cosas típicas de la vida, los enredos de oficina, el amor y el desamor, pero a diferencia del género hollywoodense (tanto en cine como en libros), no es predecible y explora de una manera tan realista como jocosa la diversidad entre las personas. Está lleno de encanto, sorpresa, creatividad y dulzura, y es una delicia. A mí llegó a sacarme carcajadas, y también alguna que otra lagrimita. Incluye un jefe califa, una mujer interesante-y-bonita-que-no-sabe-que-lo-es y un gallo rarísimo que genera toda clase de emociones. Además, es corto así que se lee en un suspiro. Recomendado.

 

 

sangre

El ardor de la sangre de Irene Nemirovsky. Nemirovsky fue una polaca/francesa que por sus orígenes judíos, fue perseguida y asesinada en la segunda guerra mundial. El año 2004, sus hijas que le sobrevivieron se atrevieron por fin a leer unos papeles que había dejado en una maleta, que ellas pensaban que sería un horrible diario de vida de los últimos días de su persecusión y que al final resulta que era un libro… uno absolutamente terrible y maravilloso llamado Suite francesa, que ni siquiera alcanzó a ser terminado y que aún así recomiendo, recomiendo y recomiendo. Es… uf, léanlo y ya lo verán ustedes.

Tal libro causó la fama suficiente como para poner a la autora de moda de nuevo, tanto que hasta se va a convertir en película, y va a actuar en ella la Michelle Williams (buena suerte con eso – no es de los que puedan convertirse en película), y así, siguiendo los rastros de ella como una fan cualquiera, me puse a leer otras cosas que escribió. Los perros y los lobos, El baile, y El ardor de la sangre. Los primeros dos me parecieron allí nomás. Nemirovsky era de clase social alta y tuvo muchos problemas con su mamá, que al parecer era una asquerosa exitista, y tales libros no hacen más que explorar este asunto con una crueldad extrema, en todos sus personajes, tanto los que sufren como los que hacen sufrir, y al final todos sufren. Me pareció que en su dicotomía no cabía, en realidad, diálogo alguno, entre nadie, en especial en El baile. Eso sí, aunque son libros bastante crudos, hay una gran dulzura al caracterizar a todas las institutrices y amas de casa, quizá porque fueron al final las que la criaron a Nemirovksy, pero esto no hace más que aumentar la agonía del lector, ya que ellas se llevan la peor parte y uno ya se quiere morir con eso.

El ardor de la sangre, por otro lado, sí me gustó bastante. Tiene que ver con cómo en la juventud tenemos sangre caliente, la que nos impulsa a hacer un millón de cosas, y cómo en la adultez esa sangre se va templando, y se vive ya con más aceptación. Narra una historia bastante increíble pero a la vez bastante humana – cualquiera que oiga programas de corazón en la radio local sabe que la realidad supera a la ficción – y realmente lo hace a uno pensar. Pese a que yo todavía soy bastante joven (32), llegué a sentir nostalgia por la parte de la juventud que ya no tengo, y eso que en el libro queda muy claro el dolor que puede causar toda esa pasión, tan maravillosa como temible.

Bien, la conclusión que la saquen ustedes mismos, aunque igual recomiendo el libro, pero solo a los que no tienen problemas con leer cosas más bien oscuras. Los otros dos (Los perros y los lobos y El baile) no, en especial el segundo, aunque no son tan malos considerando que igual los leí enteros (más que malos, son muy crudos). Suite francesa, sí, totalmente recomendado, pero dejaré el análisis hasta aquí porque ese lo leí el 2011.

 

estepa

La estepa infinita, Esther Hauzig. Este libro es una autobiografía, y yo siempre he tenido una predilección por las autobiografías, en especial si tienen que ver con temas límite, así que de ahí fuimos. Esther Hauzig, polaca y ricachona, era una niña cuando, por la guerra mundial, tuvo que ser deportada a Siberia con su mamá y su abuela y aquí cuenta la historia de esos años fuera. Ella está llena de recovecos, porque por ejemplo cuando llegan a Siberia resulta que por el frío se acaban los trabajos forzados, y tienen que hacer su vida como cualquier hijo de vecino. Esther, narrando desde sus ojos de niña, cuenta no solo del frío, de la pobreza y de las cartas que su papá sigue mandando, deportado a otro lugar, sino que también sobre la esperanza, los peinados, las peleas entre su mamá y su abuela, y todas esas cosas chicas que al final hacen la vida. Es entretenido, rápido, interesante e incluso sugiere cierta alegría (con decir que, cuando se acaba la guerra, Esther quería quedarse en Siberia). Vale la pena leerlo, aunque sea una más entre tantas historias de esa época.

 

dulces

Los dulces de mi infancia, Dominika Dery. Siguiendo con las autobiografías, el relato de la infancia de la misma Dominika, aún joven al escribirla (es del ’75). Checa, sus abuelos eran de la elite comunista, y sus papás no estaban de acuerdo con el sistema, entonces vivieron toda clase de problemas y discriminaciones, y también ella misma. Aunque tiene partes muy dramáticas, también es divertido, porque son una familia unidísima, y les pasan muchas cosas tragicómicas. Por dar un ejemplo (spoiler), el papá era tan soñador que una vez los lleva de vacaciones a uno de los países más pobres y peligrosos del momento, solo porque era barato, y entonces los estafan hasta con lo que tienen. Me hizo llorar y reír, porque resulta que, como dice Chaplin,  “Mirada desde adentro, la vida es una tragedia, pero desde afuera, una comedia”.

 

jesus

Jesus me quiere, David Safier. Alemán, joven (o “joven”, del ’66), gocé su libro Maldito karma, en donde una persona “malvada” debía encarnar en distintos animales para pagar su deuda, y presenciar cómo el hombre a quien había tratado mal rehacía su vida con otra mujer, sufriendo a lo Scarlett O’ Hara en la segunda parte (la que no alcanza a salir en la película). Pero, aunque no es malo y conserva la rapidez de su pluma, Jesús me quiere, no es tan divertido ni creativo como el otro. En él, el verdadero Jesús, se enamora de la protagonista y acontecen, como es previsible, toda clase de situaciones curiosas. Lo recomiendo para pasar el rato, si no se tiene problemas con los cliché, y con esa creatividad que se esfuerza tanto en ser creativa, que al final ni es realmente creatividad (por supuesto, es solo mi opinión).

 

shanghai

Dos chicas de Shanghai, Lisa Lee. Este libro trata de la guerra en China en el siglo XX (no me acuerdo cuál) y de cómo dos jóvenes chinas vienen a hacer su vida a Estados Unidos, escapando en un barco. Yo pensaba que era una autobiografía, pero resulta que Lee, de ascendencia china, nació en París, creció en Estados Unidos, y su mamá también fue novelista. El libro aún así es muy bueno, tiene esa meticulosidad asiática y siempre es entretenido leer de culturas distintas a las nuestras, que al final son bastante iguales. El libro tiene una continuación que quiero leer en algún momento, aunque me da miedo que me pase como con La buena tierra de Pearl S. Buck, cuyas secuelas no eran tan buenas. Lo recomiendo, aunque es un poquito lento para mi gusto.

 

ballena

El susurro de la mujer ballena, Alonso Cueto.  De autor peruano, este libro trata de una mujer muy exitosa y estupendosa, que cuando era chica era amiga de la gordita del curso (de ahí el título), pero a escondidas porque le daba vergüenza que la relacionaran con ella. De grande se reencuentran y se aclaran muchas cosas, y aunque algunas conclusiones son bastantes obvias, y algunas de ellas muy generalizadoras, es un libro que se pasa volando. Lo recomiendo, aunque dejando claro que no estoy de acuerdo con alguna de sus ideas, como la discriminación positiva que a veces se le hace a la gente con sobrepeso (no en la época del colegio, claro), y la discriminación que muchas veces se le hace a los que son exitosos y esbeltos, que tampoco es justo. O sea, obvio que la mujer exitosa en el fondo se sentía insegura y vacía,y admiraba a la gordita, lo que no siempre es así (aunque puntos al autor que es hombre, y aún así se sumergió en la sensibilidad de esta temática). Obvio, además (spoiler) que en el fondo se gustan y quieren hacerse cosas (pero esto va más con un sueño masculino que con la realidad, jeje, sorry, chiquillos).

 

cometas

Cometas en el cielo, Khaled Hosseini. Este libro estuvo de moda mucho antes, tipo 2003 que fue cuando se publicó, pero yo me resistí a leerlo porque se notaba a todas luces que sería una historia lacrimógena. Está escrita por un estadounidense de origen afgano, y lo hizo a raíz de los sucedido el 11 de septiembre gringo, para ayudar a botar el mito de que todos los afganos son malos. El autor es doctor, pero cuando le fue bien con la escritura, dejó la medicina en pos de ella. El libro toca el tema de la guerra, y de la forma más eficiente posible, a través de lo personal: la historia de dos niños muy distintos, el hijo del amo, y el hijo del empleado, que crecen como hermanos y sufren todos los estragos del propio crecimiento junto con el de la guerra. Es una historia triste y lindísima, que tiene momentos tan admirables que hasta el lector queda empapado de heroísmo. Uno la termina creyendo más en el ser humano, así que recomiendo leerla, aunque con muchos – muchos – pañuelos.

 

velo

El velo pintado, W. Somerset Maugham. Esta novela es de 1925, por lo que podemos decir que es una de esas excelentes capaces de traspasar el tiempo. Ha tenido tres adaptaciones al cine, y probablemente llegó con tanta facilidad a mis manos por la moda en que la puso la última, en 2006, protagonizada por Edward Norton y Naomi Watts (y en los ’50 la protagonizó la estilosa Greta Garbo). Se trata de una mujer muy superficial, que se casa apurada solo porque no soporta que su hermana chica se case antes. El afortunado (o “afortunado”) es un doctor, que la ama con todo su corazón, pero que a ella no le gusta, y siguiéndolo debe irse a vivir a un país difícil y recóndito: la China de los años ’20. Bueno, no quiero contar más, porque se pone muy sabroso, sin nada que envidiarle a las telenovelas colombianas, pero adelantemos (spoiler) que habrá otro hombre involucrado y que, para su sorpresa, la heroína lo pagará caro. El desenlace no es demasiado hollywoodense (=predecible), lo que le da puntos extra y, bueno, a leerlo, aunque no se me hace que sea de los indispensables (pero sí es chori).

 

ladrona

La ladrona de libros, Markus Zusak. Este libro lo escribió un australiano joven (del ’75), y es absolutamente lacrimógeno, pero está tan bien escrito que no se puede dejar, así que dejémoslo en una tortura feliz, porque la verdad es que yo lo gocé, entre sollozo y sollozo. Se supone que este australiano cuenta la historia de sus ancestros, otros prófugos más de la segunda guerra mundial, y algo interesante es que el narrador es la mismísima muerte. El título va en honor de la protagonista, que es una niñita a la que le encanta leer, pero que no tiene ni uno, así que se roba los libros de una señora cuica para la cual limpia o algo así (aunque más bien digamos que la señora se los regala de forma sutil). Este sí lo recomiendo fehacientemente, aunque a mí misma me impresione la cantidad de matices y diferentes historias que pueden sacarse del tema de la guerra. Supongo que es cierto que los períodos de crisis sacan lo peor y lo mejor de nosotros mismos.

 

abuelo

El abuelo que saltó por la ventana y se largó, Jonas Jonasson. ¡Qué buen libro!, aunque traspasa todos los albores de la realidad. Es de un autor sueco de unos 50 y tantos que fue un empresario importante hasta el 2005, cuando tuvo que vender su empresa por problemas médicos (stress) y entonces se dedicó a escribir. La verdad es que lo hace de lo más bien y que se nota que es bastante culto. La novela trata de un viejito que escapa de un asilo, justo al cumplir sus 100 años, y pensaríamos que es un viejito muy normal, si no fuera porque, mientras huye de una manera increíblemente hábil (y con el medio botín), se cuenta en flashbacks su historiaza, mientras cada vez va quedando más la escoba con la historia actual. Yo pegué hasta grititos de excitación y nerviosismo.

Es particularmente interesante que, al parecer, el señor está en todos los lugares de paso y con todas las personas precisas del desarrollo del siglo XX, pero igual se perdona la irrealidad – y la irreverencia – porque la mayoría de los encuentros son encantadores y además enseñan un montón de historia. Al final todo pasa volando, y pese a todos los personajes de gran alcurnia, siguen reinando los más normales, como cualquiera de nosotros. Lo recomiendo porque es divertido, porque es una sorpresa, y porque calla a todos los que dice que son muy viejos para hacer algo, a veces incluso cuando ni han llegado ni a la flor de la edad.

 

infierno

Saliendo del infierno, Diana Rincón. Lo leí mientras viajaba por Colombia en el verano. Cuando agarro la mochila, no me llevo libros desde Chile (o desde Santiago), porque encuentro que parte del viaje es vivir la experiencia y tomar lo que venga, así que espero a ver qué dejó alguien más en el hostal de turno, y allí estaba éste. Es de una niñita que tenía anorexia. Lo escribió en parte para recuperarse, pero al final (spoiler) murió. Tenía menos de 20 años y sufría todas las consecuencias de una enfermedad que es muy difícil revertir una vez dentro de ella, todo lo que son los trastrojos de un cuerpo herido, osteoporosis por la destrucción previa, etcétera, etcétera. Bastante terrible, en especial si recordamos la esperanza con que puso el título, apuntando a aquella meta  a que no logró llegar en vida (aunque tal vez sí en el otro plano).

Lo llamativo son los detalles. El papá de ella era cristiano, pero de esos cristianos aterradores que juzgan y castigan en vez de ayudar, pero no porque sean malos, sino que porque al ser criados con la culpa no se les ocurre ser de otra manera (por supuesto, no son todos así), y como muchas anoréxicas, ella era muy perfeccionista, al punto de dejar de pensar en ella misma y no saber detenerse. Otra cosa llamativa, es que pese a su bajísimo peso, tenía un poco de guatita, y eso lo atormentaba, y es que hay cierta forma natural del cuerpo que nunca se puede modificar. Así que, chiquillas, si estando en su peso todavía tienen un poco de pancita, quiéranla. Es probable que ustedes se vayan antes que ella.

Me gustó leer el libro, porque siempre me han llamado la atención ese tipo de casos… de cómo personas normales se entrampan y luego no pueden salir. Podría pasarle a cualquiera, en muchos más ámbitos que la anorexia, y por eso los encuentro importantes. Además, si luchó de esa manera, lo mínimo era que alguien leyera la historia. Lo recomendaría solo para quienes se interesan en temas así, porque además se nota que el libro lo escribió ella: no está arreglado ni mejorado por escritores fantasmas y el dolor que siente es reiterativo, obsesivo y no está “licuado”. Eso sí, dudo que sea fácil de encontrar en Chile, en todo caso (o en cualquier país que no sea Colombia).

 

tunel

El túnel, Ernesto Sábato. Este libro me lo comí en dos tardes en una de esas playas tropicales y calientes del norte de Colombia. Lo había leído en el colegio y solo me había quedado la sensación de que era de lectura fácil Claro, es cierto, pero en mi etapa adolescente creo que no me había dado cuenta de lo desquiciado que es el protagonista (el mundo entero es un lugar muy desquiciado para el adolescente) y de la calidad con que se describen sus procesos. Es un libro realmente excelente, y fácil de leer, y cortito, una verdadera obra de arte, que además fue escrita por un ilustre vecinillo argentino. La recomiendo total y completamente, porque además es como habitar por un momento la mente de un lunático (qué miedo cómo llegó a escribirla ese señor Sábato, ¿habrá sido como Jack Nicholson que, para hacer el papel de El resplandor, se dedicó a comer pan con queso?).

 

maravilloso

Un tipo maravilloso, Christine Anthony. Si no me equivoco, ese debe ser un libro del año uno. La carátula era viejita, con una pareja casi besándose, lo robé de un hostal panameño, ahí estaban a punto de partirse con la ventolera sus hojitas amarillo oscuro. Sí, es viejito, lo acabo de buscar, del ’76, al parecer edición única. Al principio se muestra como la típica historia romántica, de una mujer rica e incomprendida que se enamora de un rapaz (jaja). Francesa, había transcurrido su infancia bastante sola, y el único al que quería era su abuelo, que no sabía bien como quererla (pero que la quería, tal vez, a su manera). Se casa con un gallo que no ama, y quien tampoco la ama (o sea cree que lo hace, pero en verdad no la conoce, porque ella no se ha dejado conocer), y lo acompaña a un viaje de negocios  a Estados Unidos, de puro parqueada, y allí conoce a alguien más, un tipo sencillo, quizá sencillísimo. Luego la historia se pone menos típica.

Lo cierto es que disfruté el libro. Está lleno de recovecos, suceden cosas impredecibles y tiene un final insospechado, lo que me sorprendió mucho, y está muy bien escrito, además de que toca temas sociales y conflictivos para la época, como la segregación negra, y una forma de pensar un poco previa a la nuestra, pero no es una historia imperdible (tuve que usar esa palabra, qué snob es, ¿cierto? jaja). Aún así, si hay fácil acceso (como por ejemplo, si ustedes la ven en un hostal), la recomiendo.

 

burbuja

Una burbuja en el limbo, Fabián Dobles. Este libro es del terror. Ya, qué mala, no del terror, pero sí aburrido, y reiterativo, y aghgjhjahg. Lo encontré en un hostal en Costa Rica, todavía viajando, contenta porque el mismo autor es costarricense y al parecer un ícono. Es un libro viejo – aunque en edición nueva – que narra toda la historia de una familia. Publicado por primera vez en 1946, para ser precisos.

La verdad es que la novela me aburrió horrores, pero la terminé de todos modos. Es que encontré que se lo debía al autor, y a la cultura local, intentarlo un poco más, así que al final me lo comí pedacito tras pedacito (no era tan largo), generalmente cuando se me habían acabado las otras lecturas. Al final tenía solo como dos partes buenas. El protagonista era un exagerado, el típico rebelde incomprendido que al final es “mejor” que todos los otros, un acierto quizá para esas épocas donde era difícil ser distinto, una lata hoy en día en que el especial es el que no es rebelde (acá exagero, jaja). La verdad es que solo de leer sus apariciones me dieron ataques de sueño fulminante (muy eficiente para los largos trayectos en bus), tan pero tan predecible.

Así que no lo recomiendo, excepto para los historiadores o interesados en la cultura centroamericana, que al final es la misma que en Chile (casi). Tal vez eso último no tuvo tanto éxito conmigo, porque desde el colegio que me andan machacando con lecturas patrimoniales y a veces se hacen un poco repetitivas.

 

bob

A Street Cat Named Bob, James Bowen. Este libro es una pequeña maravilla verídica que agarré en el último hostal de mi viaje. Me lo devoré, en parte porque la historia es real y está escrita de forma sencilla, en parte porque tengo una debilidad hacia los animales. La escribió un gallo llamado James, inglés, que tenía unos 30 años y era drogadicto y que tocaba la guitarra para ganarse sus monedas, cuando un gato callejero se autoadoptó por él. Aunque le encantan los animales, al principio se resiste, porque siente que no está en condiciones de ser responsable de él mismo, así que menos de otro ser vivo, pero al final el gato lo va conquistando y entremedio ese amor ayuda a James a recomponer su vida. Aunque hay partes que son un poco dulzonas, la sinceridad y el detalle con que él escribe su historia es tan didáctico como enternecedor. Como dicen los Beatles, “All you need you is love”, y en ese caso nuestro protagonista lo recibe (y lo da) de un animalito, y es interesante no solo la conexión que tiene con él, sino que la descripción de cómo se convierte antes en drogadicto, y cómo queda entrampado en ello. Hasta Bob (el gato), claro.

Lo recomiendo, pero solo a los que están interesados en historias de adicción o superación, y a los que aman a los gatos (el resto yo creo que se muere de monos y/o de aburrimiento). Hay que tener en cuenta, también, que el autor no es realmente un escritor literario, así que es no está escrito de la manera más estética, ni en fondo ni en forma, por lo que los puristas también aléjense.

 

alambre

Las chicas de alambre, Jordi Sierra. De autor español y bastante reciente (’99), este libro tuve que leerlo porque me tocó evaluarlo en mi curso de octavo básico. Lo tomé al principio con un poco de miedo porque algo fome que suele pasar en las lecturas que se dan a los niños en el colegio, es que son de lo más dicotómicas. Todo es blanco o negro y eso me agita, porque retrasa el proceso de entender los matices que tiene la vida. En otras palabras, ¿es inteligente mostrar algo inflexible a adolescentes que son, por principio, todavía así (porque aún no han aprendido a ser de otro modo)? Se supone que lo hacemos de esta forma porque aún no tienen el criterio formado y no entienden los vericuetos de la vida, pero ¿cómo los van a entender si no se los mostramos? Todos vivimos en un mundo de matices, lo sepamos o no, desde el primer momento.

En fin, que esta novela hace justamente esto. Se trata de tres amigas modelos, pero anoréxicas (de ahí el título) que viven el lado oscuro de la vida. Hay un reportero quien las admiraba en su infancia y quien, años después de esta fama, debe investigar al respecto: Dos han muerto, una por drogas y otra por SIDA, y la tercera se cree que murió. Por supuesto que todas han tenido vidas infantiles previas bastante terribles, porque nadie que se precie a sí misma y que tenga un nivel alto de autoestima, puede dedicarse a esa profesión, ¿cierto?

Este libro me cargó porque, primero, ¿es necesario que digamos que todas las modelos son drogadictas o anoréxicas? ¨Porque no es cierto, y hablar así de ellas es menoscabar una profesión que es honesta y sana, al menos en algunos casos. Segundo, ¿cuál es la idea de ofender al cuerpo humano? Sí, hay gente que se mata de hambre haciendo dieta y no está bien, y es cierto que hay agencias que obligan a sus empleadas a adelgazar más de la cuenta. Lo hemos visto en las noticias, y yo misma tengo una prima que fue modelo y se salió porque se aburrió de que todo el día le dijeran que tenía que adelgazar aún más, pero ¿qué pasa con esas personas que genéticamente tienen un cuerpo muy delgado? También existen, yo tengo una tía que es así, y que odia que le digan flaca, y se pasa comiendo postres el día entero – o eso dice – para que no la “celebren”, ¿no es eso también un caso de discriminación?

Sin embargo, estos dos puntos no son tan importantes, como el tercero (SPOILER: voy a contar el final): Resulta que la única sobreviviente de este trío de modelos anoréxicas, Vania, al final no estaba muerta sino que se había ido a vivir a un país exótico y lejano, cambiándose de nombre y todo. Había huido, con la única persona que la quería en su vida, su nana (otra posible exageración) para poder “sobrevivir”, y ojo que cuando el periodista la encuentra, no le dice a nadie para “seguir protegiéndola”.

¿Qué significa eso, que solo puedes huir para sobrevivir? Si Vania realmente quería ayudar a las niñas que piensan que todo es miel sobre hojuelas cuando se es modelo, ¿por qué no apareció para contar su historia? Además, cuando Vania deja de ser modelo entendemos que recupera una forma normal, entonces ¿por qué sigue escondida? Es como castigar la belleza. Vania se presenta inmadura, eternamente vulnerable, con ni siquiera ganas de hacer nuevos amigos, y/o de conocer a algún hombre. Su único mundo es su nana, que es un ser entrañable y definitivamente parte de su familia, pero solo una persona ¿y qué pasará con Vania el día en que ella muera? ¿Cuán sano puede ser eso? Todo está escondido y, otra vez, castigado. Me parece de lo más cobarde y un pésimo ejemplo para las lectoras, y además, ¿alguien pensó si la nana quería irse a vivir a un lugar exótico para siempre con ella, si quería ser toda su vida?

Bueno, tal vez deba agregar que todas mis alumnas amaron el libro y que en general tiene gran aceptación, y que quizá la estoy embarrando yo por mirarlo con ojos adultos, pero aun así no lo recomiendo, porque encuentro que contribuye a aumentar la idea de que las modelos son seres inertes y débiles, que o mueren o tienen que ir a esconderse a un lugar exótico y hacerse las muertas si las encuentra la prensa. Además, reduce en una sola idea lo que es la belleza, porque también hay modelos XL, o incluso esta agencia inglesa de gente “fea“, y mucho más que eso (podría profundizar más, pero ya me estoy yendo por las ramas).

 

conejo

Cuando Hitler robó el conejo rosa, Judith Kerr. De autora alemana y publicado en el ’71, es otra historia sobre la segunda guerra mundial, y otra autobiografía, aunque en realidad semi-biografía esta vez. Este libro también lo leí para el colegio, y está dirigida a niños aún menores, pero es positivo, y tragicómico, y está lleno de matices. Se trata de una niña que debe irse de Suiza, con sus papás y su hermano, por la persecución creciente a los judíos, y describe cómo viven en Francia, antes de instalarse definitivamente en Inglaterra, como sucedió con la autora misma, e incluye todos los pequeños deliciosos detalles. Está escrito de una manera bastante ingenua, que me recuerda un poco a Las cenizas de Ángela (ése sí que es un libro bueno) y lo único que no me gusta es el título, que hace demasiada referencia a Hitler, cuando ni siquiera se menciona. El conejo rosa, por supuesto, representa a la infancia que ella debió dejar atrás, al comenzar la huida, pero cuando uno lee el libro se da cuenta de que los niños, pese a las dificultades, siguen siempre siendo niños., y siempre está esa cosa refrescante. Ah, y ella tenía un conejo rosa de peluche que no alcanzó a empacar cuando huyeron, de ahí la referencia.

Sí, lo recomiendo, y no solo para niños, sino que para adultos. Es chori y deja una sensación dulce.

 

lunatico

El lunático y su hermana Libertad, Paul Kropp. De autor estadounidense, no es un libro ni viejo ni nuevo (’92). También tuve que leerlo para el colegio, y también tiene temas juveniles. Se trata de una niña llamada Libertad, cuyos papás se separan y de cómo debe vivir con el papá que está un poco enfermo del chape, y con su hermano, y de cómo va a un colegio donde le hacen bullying porque el papá tiene una librería y a veces vende cosas porno. Como todas las niñas de su edad, quiere ser amiga de las más populares, pero al final descubre en las más normales a mejores personas (otro arquetipo inexacto que usan las novelas juveniles, pero que no es tan malo como otros), y también surgen cambios con su familia, blablá. Es sencillo y entretenido, trata temas importantes en la adolescencia, y aunque tiene hartos clichés, conserva cierta originalidad, así que la recomiendo, a los niños y jóvenes, para ir amigándose con la lectura. Para adultos, hay cosas más interesantes.

 

abrigo

El abrigo verde, María Gripe. De autora sueca, este libro es más viejo que yo (por un año, jeje) (de 1980) y me lo hicieron leer en el colegio. Entonces me encantó y me hizo ir en busca de más novelas de ella. Luego, este año tuve que evaluarlo en el colegio, y lo leí de nuevo, porque me acordaba más de que me había gustado, que de lo que se trataba.

Bien, todavía me gustó, pero no tanto. Se trata de una niña excéntrica, sin muchos amigos, fuerte de carácter, a quien su mamá le compra el abrigo verde que tiene otra niña más popular, para que se hagan amigas entre ellas (no funciona), pero en vez de hacerse amiga de ella, se va acercando a otra y entremedio pasan muchas más cosas más. Como todos los libros de María Gripe, abraza una diversidad que no es común a las novelas infantiles/juveniles, y que está llena de dulzura y de presencia, y además está muy bien escrito, así que sigo recomendándolo (a niños y jóvenes, más que a adultos), pero creo que quizá haya libros que los niños de ahora entiendan y/o aprecien mejor que éste. Es que este año se lo recomendé a mis alumnas y a ninguna le gustó, jaja.

 

balzac

Balzac y la joven costurera china, Dai Sijie. El autor es un chino, nacido en el ’54, que desde sus años universitarios vivió en Francia, y en el 2001 publicó este libro que, en realidad, es una autobiografía, y que tuvo tanto éxito que se convirtió en película el 2002, aunque tal vez haya que agregar que, además de escritor, es cineasta. Antes de estos avances universitarios/literarios a Sijie, como adolescente y por ser hijo de médico, le tocó la revolución cultural (Gran Revolución Cultural Proletaria), que fue una técnica social que Mao llevó a cabo en esos tiempos, de hacer que los hijos de personas importantes y “amigas del capitalismo”, fuesen enviadas al campo a hacer labores obreras que, por así decirlo, les “bajaran los humos” y los acercaran a la otrora identidad igualitaria del país (igualitaria hasta por ahí nomás, porque no digamos que Mao mismo vivía con demasiada modestidad). Hasta los libros fueron prohibidos en esos tiempos, para mantener menos pensante y más tranquila a la gente, porque todos sabemos que información es poder.

El libro narra la historia de dos jóvenes que son enviados a un lugar muy recóndito a hacer justamente ese tipo de trabajos, entre ellos el autor (aunque nunca se identifica), y allí se envuelven en la realidad de la gente y viven toda clase de experiencias. Las más llamativas y más tiernas son las que tienen que ver con los mismos dramas humanos de siempre: el amor, el compañerismo, la superación personal, y la existencia de oportunidades aún en las situaciones más insospechadas. La parte de Balzac de la que habla el título, hace alusión a un tercer adolescente que tenía una maleta llena de libros, y que ellos sacaban a escondidas porque eran todo un tesoro: a escondidas porque quien los tenía nunca les había contado y nunca lo haría, en parte porque era un acaparador egoísta, y en parte porque era ilegal.

Lo recomiendo. Es entretenido y permite valorar el maravilloso acceso que tenemos hoy a los libros y a la cultura universal. Además, describe muy bien las miserias y felicidades de la gente, gente que sabemos que en realidad sí conoció, hace un testimonio histórico y ni siquiera es largo. Y el autor no intenta dictar cátedra con su experiencia, sino que la narra desde afuera y sin emitir jamás juicio alguno.

 

primos

La soledad de los números primos, Paolo Giordano. ¡Qué libro terrible! Me hizo pasar una gran vergüenza cuando vociferé un cinematográfico “nooooooo” en medio del Starbucks, donde lo empecé inocentemente sin imaginarme lo que se venía. O sea, prepárense para sufrir. Es de un (guapo) joven escritor italiano, nacido en el ’82, que lo publicó el 2008  y después se convirtió en peli el 2010. Se trata de las horrorosas (sí) infancias de dos niños, cada uno con una experiencia bastante traumática distinta, dos niños que se conocen en el colegio y que en cierto modo hilan sus vidas, pasando luego a ser adolescentes y adultos jóvenes, y todo lo que esto implica (o debería implicar). Se van siguiendo sus historias.

No sé si me gustó tanto. O sea, además de hacer sufrir y de en cierto modo liberar con una catarsis, es sensible, está bien escrito y hace pensar, pero es demasiada miseria (para mí). Todo es malo, todo es terrible, se narran penurias tras penurias, y además al final se desinfla un poco, quizá por eso mismo de que es como si fuese un único gran tema: la soledad (y la tragedia), y de que los personajes no evolucionan, y es que después del impacto de las primeras páginas, todo parece suceder con cierta inercia y convierte al escrito en una sola gran descripción emo. Así que no la recomiendo, excepto para a quienes les gusta leer cosas lacrimógenas aunque, por supuesto, es solo mi opinión.

 

dioses

¡Por todos los dioses!, Ramón García Domínguez. Otro libro de los que tuve que leer para el colegio, en este caso uno que recopila algunos de los mitos griegos más importantes. Uno de las cosas más creativas que tiene, es que éstos se los va contando a un niño cualquiera el mismo Homero en un diálogo, pero aunque los mitos griegos son una cosa jugosa e inmensamente creativa el libro no me gustó tanto, principalmente porque es para niños entonces muchas veces censuran, cortan o simplifican gran parte de ellos. Además, es mucha información, tanto que cuando lo evalué con prueba, la mayoría de mis alumnas se habían olvidado de la mitad y les fue mahometano. Tal vez, para introducir el tema, sea mejor usar un libro menos ambicioso, que cuente menos cosas, pero con más profundidad, y que elija siempre mitos que sigan siendo buenos cuando se le ha quitado la parte sabrosa.

 

robado

Verano robado, María José Viera-Gallo. Este libro me lo sugirió mi amiga bibliotecaria del colegio y yo caí altiro, porque me gustó que la autora fuera esta compatriota que tantos recordamos como la que escribía en la Zona de Contacto. Un poco más de ella: nació el ’71, pero se fue después del golpe a vivir a Italia, hasta los 13 años. A los 22 se hizo famosa con esa columna bacán de la Anita Santelices de la que hablé antes, y ésta, publicada en el 2006, es su primera novela. Se trata de una galla, una jovenzuela, que pasa el verano en Santiago, porque no le funciona irse de vacaciones con su papá separado y tampoco quiere irse con su mamá, así que a cada uno le dice que se va con el otro, y permanece feliz en su casa con el hermano chico, muriendo de calor, teniendo total libertad, y viviendo tanto lo curioso como lo cotidiano.

Está bien escrita, es liviana, interesante, y además enternece con eso de que describe lugares chilenos que una (yo) conoce, sin embargo me recordó un poco a las novelas de Bayly, que también son buenas, pero que exageran un poco con la parte de la rebeldía adolescente, las drogas, la promiscuidad, la rabia política, etcétera, etcétera, encontré que a veces se le pasaba la mano, aunque sus personajes de algún modo u otro seguían conservando su dulzura. Aún así lo recomiendo, para apoyar a la literatura chilena y porque me entretuve harto leyéndolo.

 

oliver

Oliver Twist, Charles Dickens. ¡Qué librazo! También tuve que (re)leerlo para el colegio y la verdad es que gocé con cada una de sus páginas, y que mis alumnas también lo gozaron. De hecho, es de las pocas cosas que leyeron sin alegar e incluso celebrando (jejeje). Aunque fue escrito en 1838, por un inglés posiblemente muy meticuloso, tiene una pluma extraordinariamente ligera y es de esos textos que, aunque tocan temas serios, son divertidos, y que terminan de una manera en que nos alivia a todos. Se trata de la vida de Oliver Twist, un niño que crece maltratado en un orfanato en Londres. El niño escapa, vive un rato en la calle, conoce a un montón de gente y no quiero contar el final, pero vale la pena leerlo. Además de todo lo dicho, tiene la gracia de que describe inintencionalmente toda una sociedad y una cultura, la pobreza y las condiciones de una época especialmente dura para las clases bajas, y que los personajes, pese a sus claros papeles, conservan (la mayoría) ciertas sutilezas.

Lo recomiendo completamente. Hay varias versiones de película, pero igual leánse el libro. Como dato freak, agregaré que Dickens también es quien escribió Cuento de Navidad, el que hoy es más conocido como Los fantasmas de Scrooge, y David Copperfield, de donde sacó su seudónimo ese mago de los ’90 que pololeaba con la Claudia Shiffer (jaja). Todo un crack, Dickens.

 

vuelta

La vuelta al mundo en 80 días, Julio Verne. Otro libro genial, que tuve que leer para el colegio y del que no me arrepiento para nada, ¡cómo lo disfruté! Lo escribió Julio Verne, un célebre escritor francés del siglo XVIII, que tiene también el extraño título de haber predicho muchas cosas del mundo real con sus novelas. Fue publicada en 1873, y se han hecho mil películas y mini series basadas en él desde apenas los ’50.

El libro es realmente una aventura. Se trata de un señor rico que, por aburrido en la vida, apuesta con sus amigos del Club Reformista que puede recorrer el mundo en 80 días, en una época en donde no habían ni aviones. Se va con su mayordomo, a quien apenas conoce, y entremedio se le acusa de un robo, que no es cierto, pero se le persigue alrededor del globo porque como se ha ido y no hay mail ni celular, creen que huye, así que no solo se describe el viaje de él (Phileas Fogg), sino que también de sus detractores. Pasan un montón de cosas divertidas, andan en buque, trineo, elefante, ferrocarril, y todo el recorrido no hace más que desafiar a la imaginación y causar suspenso hasta el más ultérrimo momento. Además, Verne describe a los personajes de una manera tan clara que llega a ser graciosa. No es ambicioso en cuanto a ellos, cada uno es lo que es, piensa lo que piensa, y eso es suficiente. No intenta encerrar en ellos todas las complejidades del universo, no da la lata tratando de ser profundo o crítico solo por serlo. Totalmente recomendado.

 

chips

¡Adiós, Mr. Chips!, James Hilton. También para el colegio, es una novela publicada en los años ’30, escrita por un británico, y que ha tenido varias versiones en película y en general muy buena fama. Se trata de un profesor, el Sr. Chipping y  de cómo dedica su vida la enseñanza, y así lo vemos ser joven, madurar, envejecer, ser expulsado por viejito, ser llamado otra vez por tiempos de carencia, etcétera y etcétera. Es un libro interesante y emotivo pero, a mi parecer, la forma en que está escrito no es tan sublime como la idea que, vamos, es una idea genial. Una vez vi una película que sospecho pudo haber sido una adaptación de este libro, y era excelente.

Pero el libro no lo es tanto, es un poco tedioso y triste. El profesor nunca se casa porque (spoiler) muere su único amor, y además su vida entera eran los niños y ¿es realmente sano eso para el señor? ¿es justo pedir eso para alguien? Aunque el profe era feliz, e incluso muere horas después de ser visitado por unos alumnos (de ahí el título), pero ¿es necesario que sea tan dramático? La soledad del profesor duele, aun si muere rodeado de niños. A mis alumnas no les gustó nada, aunque más que no gustarle, no lo entendieron. El lenguaje es difícil y las emociones que busca traspasar sobre el reconocimiento y la satisfacción del fin de la vida, algo ajenas a mis muy jóvenes estudiantes. Aún así no es malo que lo lean, a ver si les permite apreciar mejor a sus profesores (jaja).

No lo recomiendo fehacientemente, pero sin duda es un libro interesante, aunque probablemente más para adultos y en especial profesores, que para niños. Tiene, además, unas partes muy interesantes en cuanto a la política y los cambios sociales, que describen no solo la evolución de un hombre, sino que también de una época.

 

bibiana

Bibiana y su mundo, Luis Olaizoa. Otro más para el colegio y, al igual que El abrigo verde, otro que leí yo también cuando chica. Es un libro bueno, que cuando chica me gustó mucho y me gustó de nuevo ahora que tuve que releerlo. Lo escribió un español y fue publicado en 1985, y el hecho de que siga usándose como texto escolar grafica, a mi parecer, su calidad. Se trata de una niñita llamada Bibiana, cuya mamá murió al nacer, y que es criada por su papá que es un alcohólico. Tiene una profesora, la señorita Tachi, que vive en conflicto con el papá y lucha para que se la quiten, porque la quiere y nota que la cabra no solo ordena la casa sino que también paga las cuentas (haciendo babysitting) y etcétera, pero el papá es muy simpático y además es amigo del cura y del alcalde del pueblo, así que es bastante intocable, y ahí vemos los vaivenes de todos los personajes y cómo luchan e entre ellos y también consigo mismos.

Una gracia de este libro es que los que debieran llamarse “malvados” siguen siendo queribles, y es que el autor sabe transmitir la complejidad y el fondo dulce de las personas, la idea de que en la vida no todo es blanco y negro, y la responsabilidad mutua que tenemos con los otros. Por supuesto, pasan muchas otras cosas, que no quiero contar, para no echarle a perder la fiesta a quien quisiera leerlo, y puedo decir que son descritas no solo por el lado dramático, sino que también por el cómico. La verdad es que, aunque sea para niños, yo lo disfruté, y lo recomiendo para quienes estén abiertos a volver a los libros de infancia. Tiene un montón de cosas interesantes, permite conocer un poco mejor la naturaleza humana, es una historia inteligente y positiva a la vez que – relativamente – realista, y además se lee en un suspiro.

 

impar

Impar, Marcelo Carneiro da Cunha. El último de la tanda para el colegio, es del 2002 y fue escrito por un brasilero. Se trata de un niño que tiene un accidente y pierde una pierna, y que, con toda razón, está muy enojado con el mundo. Se cambian de ciudad para que él pueda hacer rehabilitación, pero él no está ni ahí con hacerse cargo de sí mismo, hasta que se hace amigo de otros niños con sus propios problemas del tipo, que tienen un club llamado “Impar”, en honor a que son distintos al resto. Tiene la gracia de que intenta ser juvenil y chilensis con el lenguaje, se nota que pensaron en los niños al traducirlo y eso se aprecia, pero el problema es que no lo hicieron con todas las palabras, entonces es divertido – e ineficiente – porque hablan de “pinchar” y entremedio usan algún término completamente fuera de moda, como “botica” (exagero, pero no tanto), que lo deja a uno tan colgado que deja de concentrarse en la historia. A mí no me gustó tanto, pero mis alumnas lo amaron, y creo que fue su libro favorito porque algunas me lo comentaron hasta semanas después, así que podría recomendarlo solo por eso, y porque habla de la resiliencia y de la necesidad de ayudarnos con todos los demás, y también porque tiene un mensaje predominantemente positivo (ya pueden imaginarse el final).

¿Por qué no me gustó tanto? (spoiler). Porque, en su afán de salir adelante, los niños del grupo “Impar” se aislan de los que no los son, y a veces hasta los tratan un poco mal, y tienen un resentimiento que nunca se trata o discute. Me imagino que ha de ser muy importante buscar un lugar nuevo y seguro para salir adelante en situaciones como esas, y desgraciadamente la separación de los demás fortalece al grupo (de hecho así se definen los países: los que no somos “los otros”, qué terrible), pero tampoco hay que discriminar a un niño que tiene todos sus piernas y brazos, justamente por eso. Como adulto uno entiende a qué va la cosa, pero los niños a veces después se sienten culpables por estar sanos y cosas por el estilo y además una real historia de superación tiene que ver con volver a integrarse al total del mundo, no con algunos (cosa que el protagonista al final igual logra, he de decir). Además, sí, me perturba esa traducción dudosa.

 

perfume

El perfume, Patrick Süskind. Bien, volvemos a los libros adultos, y ahora con un clásico recomendado por los siglos de los siglos, amén. Bueno, no tanto, jiji, pero sí me lo han recomendado desde mi adolescencia, aunque antes no pude leerlo, se me hizo pesado, no me agarró, y no tengo la costumbre de obligarme a leer algo que no me gusta. Lo escribió un alemán, que además es cineasta, que lo publicó en 1985 y tuvo tanto éxito que fue traducido a más de 46 idiomas. Es la historia de un psicópata, y al parecer las personas aman las historias de los psicópatas, considerando el éxito que tienen películas como El silencio de los inocentes y Hannibal, que no he visto.

A mí, en general, aunque me atraen las enfermedades de la mente, no me atraen temas como el que trata el libro, de criminales astutos que al final es como que fueran moralmente mejores que todo el resto, pero es tan original y está tan bien escrito, que me gustó harto. Se trata de un gallo que tiene un olfato superdesarrollado, pero que aún así no es capaz de expeler un aroma propio (ironía). Eso causa desde su primera infancia el rechazo de las otras personas, por lo que con el tiempo usa sus talentos olfativos no solo para crear todo tipo de perfumes extraordinarios, sino que también para crear uno que huela simplemente a ser humano, cosa de que él pueda usarlo y así ir por la calle sin levantar sospechas. Ojo con que el protagonista es un huérfano, así que no digamos que comenzó por el lado alegre de la existencia., y es que hay que tener cuidado con los libros de huérfanos, porque en o son mucho mejores o mucho peores que el resto (en la literatura, no así en la vida real).

En fin, que la cosa va poniendo cada vez más interesante, y llega a un punto especialmente sensible cuando al protagonista se le ocurre hacer un perfume de las mujeres más hermosas. Sí, de ellas, no para ellas ni con ellas… de ahí los asesinatos. ¿Cómo? Mejor que lo lean ustedes, si no lo han leído ya todavía. Yo lo recomiendo. No solo es original de más maneras que las necesarias, sino que también es capaz de describir la Francia de la Edad Media (cuando transcurre la historia) con tanto detalle que  uno siente como si realmente estuviera allí, caminando como uno más entre las calles, es como si uno pudiera ver la ciudad, y los campos, y la ropa de la gente, y oler el aroma que expelen. Es un libro bueno, aunque caiga en el viejo cliché de sutilmente endiosar a los psicópatas.

 

amantes

Las amantes de mi marido, Bridget Asher. Este libro es relativamente nuevo, y sospecho que la autora es estadounidense, aunque es tan joven y su éxito es tan reciente, que no pude corroborarlo por internet. Es un libro livianito y fácil de leer, que no deja demasiado ruido, pero que se disfruta. Se trata de una mujer, Lucy, que tiene un marido infiel y encantador, algo mayor, que se está muriendo, y entonces decide que si las otras mujeres lo compartieron en los momentos buenos, deben hacerlo también en los malos, así que las llama a todas, en parte para despedirlo, en parte para castigarlo, porque entremedio obvio que se pica y le hace la ley del hielo (spoiler).

El resultado es un cúmulo de conversaciones interesantes, y temas polémicos pero muy corrientes en lo cotidiano: el perdón, el cuidado, la superación. También está, por supuesto, lo divertido, porque obvio también que las mujeres se hacen amigas entre ellas, y al final el tema parecen ser más las mujeres y el cómo lidian con sus asuntos – sus hombres incluidos – que mera la enfermedad del señor. Yo lo leí tan rápido que ni lo interioricé y sospecho que podría ser más profundo que a lo que a primera vista me pareció. Lo recomiendo para quienes tienen sentido del humor y busquen – por así decirlo – una lectura liviana pero a la vez desafiante. Es como ver una de esas películas de Hallmark Channel que son distintas al resto pero, al mismo tiempo, iguales.

 

cristal

El castillo de cristal, Jeanette Walls. Este año cumplí un sueño nerd de la infancia, el de unirme a un club de lectura, donde leamos lo mismo y comentemos al terminar, un grupo en donde haya gran diversidad, compuesto el mío entre primas y tías, y compañeras de trabajo, y blablá. Este libro fue el primero. Algo bueno de unirse a un club de lectura, es que una leerá cosas que no siempre le interesarán, y puede agarrar una fibra sensible, y hacer que uno aprenda algo. Ése, en todo caso, no fue mi caso, porque El castillo de cristal es una autobiografía y a mí me encantan las autobiografías, pero igual quería comentarlo a ver si se animan a hacer su propio club de lectura.

Volviendo al libro, fue publicado en el 2005, y narra la historia de la vida de la autora, una mujer estadounidense nacida en 1960, a dos papás que tenían recursos pero que no gustaban de apegarse a las cosas y así deambulaban, como gitanos, con la familia a cuestas, viviendo cada vez en mayor pobreza. El poco sentido práctico y la aversión al sistema, daña cada vez más a Jeanette y a sus hermanos, que terminan huyendo a la ciudad, a estudiar y a trabajar y justamente a unirse al sistema, apenas tienen la oportunidad. Es una historia triste, pero muy interesante, que combina lo cómico, con lo trágico, como lo tragicómico, al igual que la vida misma. Además, enseña más sobre los homeless o “sin casa” que deciden vivir de esa manera no por falta de oportunidades, sino que por opción propia, y cuenta un montón de anécdotas interesantes sobre cómo crece una persona y por qué decide ser como ser. El título apela a la promesa que el papá de la autora le hizo de construirle un castillo hecho de cristal, cosa que nunca cumplió porque siempre estaba perdido o borracho (pero sí le regaló una estrella). Yo lo recomiendo, aunque con el club de lectura discutimos la total veracidad del relato (pero, ¿qué relato será totalmente veraz?).

 

bestias

La ciudad de las bestias, Isabel Allende. De vuelta a los libros del colegio, éste fue escrito por la compatriota especialmente para los jóvenes y admito que yo no le tenía mucha fe, porque había leído – o intentado leer – Paula, y otros, y todos me parecieron ultra detallados e interminables (a diferencia de Marcela Serrano quien, con un estilo parecido, gusto de leer), pero resulta que al final me gustó mucho. Se trata de un niño, Alex, cuya mamá tiene cáncer, así que lo mandan a  vivir con una abuela hippie media loca, a quien le toca ir reportear a la Amazonas sobre unas bestias perdidas, y se lo lleva.

La historia es ágil y entretenida, está llena de sorpresas y en general se pasa volando. Lo único que no me gustó (spoiler) es esa tendencia a catalogar a las personas que viven a la selva siempre como intrínsecamente más puras y mejores que las que viven en la ciudad. Es una exageración, una generalización y no nos ayuda mucho a superarnos a nosotros mismos. También tuve que leer El reino del dragón de oro que es la continuación, y allí van a los Himalayas en vez de a las Amazonas, y es entretenido también. Recomiendo ambos libros a quienes les guste leer de aventuras aunque, sí, tal vez sea infantil para el común de las personas. Pero igual es (son) choro(s). De hecho hay una tercera y final parte, El bosque de los pigmeos, que bajé a mi kindle para leer quizá en algún momento de las vacaciones (pero porque ya estoy metida).

Como dato freak, ¿sabían que la Isabel Allende también es media esotérica? O sea, tiene sus rituales. Se pone a escribir siempre el mismo día del año, 8 de enero, con una vela prendida, sin saber completamente adónde la historia la llevará y al parecer es motivada a hacerlo por una fuerza que la dirige. Choro, ¿no? Para que también lo intenten, aunque no sé si el 8 de enero: no queremos sobrecargar la fecha.

 

jeans

Cruzada en jeans, Thea Beckman. También para jóvenes, lo escribió una holandesa nacida a principios del siglo XX, que murió a los 80 el 2004. Fue publicado en 1973, y tuvo mucho éxito, lo suficiente como para ser todavía leído por escolares que son de otro continente y de otro siglo. Se trata de un niño, Rodolfo, a quien dicen Dolf, que a los 15 años prueba una máquina del tiempo que hacen unos tíos locos y llega a una cruzada de niños. Esto tiene cierta veracidad histórica (discutida), porque en el siglo XIII parece que efectivamente mandaron infantes a hacer cruzadas, pensando que solo necesitarían su inocencia y su cercanía a Dios para salir adelante, niños que podemos imaginar que fueron masacrados.

El libro es ágil y entretenido, tiene un protagonista que usa jeans porque viene del siglo XX y que usa disimuladamente sus conocimientos modernos para ayudarlos a todos, y hay corrupción, y emoción, y compañerismo, y las emociones humanas de siempre, y son interesantes los parajes medievales que se describen y a mí me gustó harto. Pero no sé si recomendarlo porque a mis alumnas no les gustó nada y los adultos tal vez prefieran leer versiones más elaboradas de este tema (de haberlas).

 

otelo

Otelo: el moro de Venecia, Shakespeare. Esta obra es del brillante de Shakespeare, que no solo fue autor de un montón de otras obras buenísimas, sino que también de gran parte de las palabras inglesas. Otelo fue estrenada por primera vez en Londres, 1604, hace ya más de cuatro siglos y sigue vigente porque habla de lo más meramente humano: el anhelo de poder, los celos, la vulnerabilidad. Su protagonista, Otelo, es un moro con un cargo político importante, que es mortificado por las intrigas que le hace su alférez, celoso de que haya nombrado a otro como teniente (un cargo que es más importante). La joyita, Yago, es tan hábil en su venganza que logra que éste se vuelva loco de celos y que al final deje la escoba mayor aunque, admitámoslo, nadie obligó a Otelo a creerle y es que al final era un ser inseguro. La historia es buena, porque explora con audacia las debilidades humanas, y además tiene la particularidad de que el protagonista, siendo un moro, es retratado como un ser bondadoso, en una época en donde eran muy discriminados… aunque al final, ya dije, Otelo deja la escoba, pero no porque fuera moro, sino que porque era humano.

En el colegio, con mis octavo, nos tocó cerrar el año con obras teatrales, de Moliere (tan astuto, ligero y divertido) y Shakespeare (más complicadete). Otelo era la única obra que no recordaba bien, así que debí releerla. ¿Mi veredicto? Es una obra muy difícil, en especial para octavo básico, tiene un lenguaje retorcidísimo, y usa términos de lo más sexual y/o violentos, como cuando hablan de “putas”, “rameras” y de “la bestia de dos espaldas” (y esa me costó cachar qué significa, jaja, muy inocente). La verdad es que batallamos un poco con él, y aún peor es que, para tratar de ayudar a la comprensión de mis alumnas, les recomendé como complemento una versión cinematográfica hecha en el 2002, que es un poco más moderna, y muy buena, pero que era tan violenta como la obra misma, así que tuvimos que discutirlo después para no quedar como una mal-educadora, jeje.

En fin, yo recomiendo Otelo, pero no para niños, al menos no para niños de octavo básico. Además, por la época y lo florido del lenguaje shakespereano, y la cantidad de versiones cinematográficas que hay (miles), creo que no es tan descabellado ver la película en vez. Es que es un texto difícil, así que lo recomiendo para los que realmente aman la literatura y también la retórica (pucha que se dan vueltas para decir algo). Hay obras de Shakespeare mucho más amables para la lectura.

 

hambre

Los juegos del hambre, Suzanne Collins. Aquí en verdad hablaré de los tres libros que publicó, con tanto éxito, la estadounidense Collins. En 2008, Los juegos del hambre, en 2009, En llamas, y en 2010, Sinsajo. Es que leí los tres seguidos.

Los tres se tratan de lo mismo en diferentes etapas, de un mundo distópico, es decir que intentó ser utópico (ideal) y les salió el tiro por la culata. Es una sociedad del futuro, situada en los restos apocalípticos de Estados Unidos, donde vive un capitolio millonario, que se mantiene gracias a 12 distritos, que cultivan su comida y al final les hacen todo. Para mantenerlos controlados, las autoridades del capitolio cada año hacen una cosa llamada “juegos del hambre”, donde eligen a dos jóvenes de cada distrito y los encierran en un bosque hasta que quede el último. En otras palabras, los obligan a convertirse en asesinos – o en desertores – en pos de sobrevivir, con el único fin de sembrar el pánico y así recordarles “quién manda”.

Los tres libros giran en lo que sucede con Katniss, una niña que toma el lugar de su hermana chica y compite. Es un poco como Harry Potter, una persona normal que no quiere la fama que recibe, pero que le hace frente, y es que cuando vence (spoiler) van cambiando las cosas y se acerca la revolución, y creo que es todo lo que puedo contar si no quiero aguar la fiesta literaria a los que vengan después de mí.

Yo no pensaba leer la saga, pero vi la película de la primera en la tele, y me gustó mucho, y luego vi la segunda en el cine y también, así que decidí terminar con el asunto ya, y leer los tres. Y me entretuvieron mucho. Tiene tanto suspenso que cuesta dejarlos y es como si uno dejara el mundo real mientras se sumerge en ellos. Así que los recomiendo, aunque no me parece que sean de un nivel literario muy alto. No hay demasiada exploración de los personajes y todo se sugiere más que se dice, y siento que muchas cosas quedan a medias, pero igual se consume y se disfruta. Es como leer una película de acción.

 

crónicas

Crónicas marcianas, Ray Bradbury. Hace cerca de un mes, decidí invertir en un Kindle, y el gallo que me lo vendió, de pura buena onda, me dejó este libro. Yo lo había leído en mis primeros años universitarios y me habían tantas pasado cosas con él… me pareció tierno, y melancólico y crítico sin criticar, y conciso, y realmente bien escrito. Abrió ciertas ventanas en mí, como si me enseñara a volver a sentir, aunque nunca había dejado de hacerlo. La verdad es que me impresionó mucho.

Abrí el archivo del libro solo para echarle una ojeada, pero me pasó lo mismo: fue como si me cayera adentro y entonces tuve que leerlo entero y es que es una verdadera poesía. Lo escribió el nortamericano Bradbury en los años ’50 y trata sobre la sociedad del futuro (que viene a ser de estos años, de hecho la historia comienza en 1999) (calculo, no tengo el libro aquí), que va a colonizar Marte, y está escrito en cuentos cortos, todos bastante independientes uno del otro, aunque juntos hagan una historia. Es escueto y deja con gusto a poco, pero a la vez dice justo lo suficiente y la deja a uno soñando, envuelta en una dulzura que no es normal tras leer cosas tan – en algunas partes – terribles. Ah, y también hace apreciar aún más a la preciosa Tierra. Yo lo recomiendo encarecidamente.

 

azkaban

Harry Potter y el prisionero de Azkabán, J. K. Rowling. Otro libro que venía con mi kindle, y que abrí solo para hojear (u “hojear”; después de todo es un kindle), y que después tuve que (volver a) terminar. Todos hemos oído la saga de la inglesa J. K. Rowling (a propósito, ¿sabían que la K. de su nombre es pura invención para hacerlo más estiloso) y todos hemos visto – queramos o no – al menos alguna de las películas. Están basadas en los siete libros que fueron publicados casi cada año desde el 2001. El que releí ahora es el número 3, publicado en 2004, no mi favorito, pero tan bueno como cualquier otro.

¿Cómo podría decirlo?: Las películas masacraron Harry Potter. Eso no pasa siempre, en todas las películas que se hacen basadas en libros (no quiero parecer snob), pero sin duda pasó con estos. Los libros de Harry Potter son increíbles. Les doy a cada uno cinco estrellas más estrellas bonus track, incluso a los primeros dos que son más infantiles. Son una maravilla de libros, y las películas no son capaces de retratar esto, porque no pueden filmarse ni los pensamientos ni los sentimientos de los personajes, ni sus esperanzas ni angustias, y tampoco se puede utilizar bien el suspenso porque se nota desde antes para donde va la micro. J. K Rowling tuvo el mérito de devolver el amor por la lectura a los niños (¿y a algunos adultos?), y ese mérito ya no corre tanto, porque se hicieron las películas que hacen que “no sea necesario” leerlo, ¡lo que en realidad no es cierto! Porque no se comparan. Justo, por esas cosas de la vida, haciendo zapping encontré en la tele del de Azkabán que acababa de (re)terminar y huácala. La vi con curiosidad, solo para saber cómo habían hilado todo y no, definitivamente no lo lograron. Fue como ver un trabajo de autopsia, pero uno físicamente doloroso.

Recomiendo todos los libros de Harry Potter, a niños y a adultos. Todos. Exploran las mayores grandezas humanas y además son divertidos, creativos, hacen reír, hacen soñar, y hacen que uno ni siquiera pueda dormir. Yo me los leí todos al hilo, cuando los descubrí hace un par de años, casi me muero de insomnio, eran demasiado buenos. A la vez, anti-recomiendo a las películas porque, en este caso, realmente matan la lectura Me recuerdan un poco a lo que pasó con la peli de Papelucho. Uf. Quise llorar. Papelucho es buenísimo y la película fue un bodrio. Alguien que no haya leído Papelucho pero sí haya tenido la mala suerte de verla, probablemente nunca abrirá uno de sus ejemplares.

 

tokio

Tokio Blues, Haruki Murakami. Otra vez una autobiografía, en esta ocasión de un japonés que narra su juventud en Tokio y las cosas que pasaron. Fue publicado en el ’87 (el autor es del ’49) y en el 2010 salió una versión en película. Algunos la tratan como una novela para jóvenes, porque habla de la juventud y de las felicidades y alegrías que conlleva, pero lo cierto es que su obra es mucho más compleja que eso. El protagonista, Watanabe (probablemente el autor) tiene (spoiler) un mejor amigo que se suicida y ha de vivir con esa carga. La polola del suicida y él son muy cercanos, y tratan de consolarse mutuamente, pero a la vez él intenta seguir viviendo, y conoce a otras mujeres, y come comida japonesa, y pasea por lugares de nombres raros para nosotros, mientras conserva las costumbres de todos los adolescentes (estudiar, salir, conocer personas del sexo opuesto, etcétera), que en su mayoría son costumbres inherentes a todos los seres humanos. Y le pasan muchas cosas curiosas, posiblemente a raíz de que tiene la capacidad de escucha, y entremedio hay diálogos excelentes.

Es un libro interesante, que trata temas especialmente difíciles, como los manicomios, el cuidado de un pariente con enfermedades terminales, mientras toca temas livianos y alegres como la música de los Beatles o los pequeños viajes de placer. Yo lo recomiendo. Su título es considerado también Norwegian Wood, en honor, justamente, a una canción de los Beatles. Otra referencia en la que vale la pena detenerse es la que sucede cuando el protagonista habla de que la vida es “como una caja de galletas” y uno “nunca sabe lo que le va a tocar”, así que mejor asumirlo desde ya, para poder ir después a la siguiente galleta. Ésta es muy parecida a Forrest Gump, quien dice más o menos lo mismo aunque con bombones, sin embargo Murakami no lo sacó de allí ya que Tokio Blues fue publicado tres años antes (y tal vez el autor de Forrest Gump – que también es un libro – se la copió a él).

 

 

¡Y esos son los libros leídos durante el año! Acabo de empezar La montaña mágica, de Thomas Mann, un libro viejote y al parecer importante, solo porque el protagonista de Tokio Blues lo cita toodo el rato y me dio curiosidad, pero llevo la nada.

¡Hasta la próxima! Que mejor será en seis meses, para que sea más constante y más corto.

 

 

Los que no terminé:

 

orgullo

Orgullo y prejuicio, Jane Austen. Este libro fue publicado en 1817, por la célebre inglesa en Austen, que nunca se casó y dedicó su vida a la escritura, lo que entonces era increíblemente polémico. Tiene varias versiones en el cine, y destaco esa en que actuó la Keira Knightley, que es muy buena, y que me gustó mucho. Sin embargo, debo decir que el libro me pareció una lata. Luché por avanzar, pero no me entretuve en ninguna parte, me pareció tedioso, aburrido, reiterativo, intrascendente y latero, y al final lo dejé en menos de la mitad. Es que sentí como si me hundiera en somníferas arenas movedizas y hasta ir a lavar los platos me parecía más emocionante. Me sorprende que haya tenido tanto éxito porque ¿quién quiere leer de algo así? ¿Son realmente tan llamativas las costumbres sociales? Quizá para la época fue un verdadero boom, y sí se hubo excitación al discutir por qué tal señor usó el gorro ladeado a la derecha en vez de a la izquierda, pero yo no tuve conexión alguna con él (pero sí con la película).

 

grey

500 sombras de Grey, E. L. James. Todos sabemos que estos libro han causado verdadera conmoción el último tiempo, que son tres tomos (o una saga) y que han estado – o estuvieron – semanas entre los más vendidos. De autora inglesa, se van a convertir en película y ha habido gran polémica en internet por quiénes serán los protagonistas, porque no es como que pudiera ser cualquiera. Se supone que incluso han elevado las tasas de natalidad.

Bien, pero a mí no me gustó. El primero, porque no alcancé a llegar a los otros. No me gustó naaada. No sé si realmente no me atrae la gente atormentada, pero a nadie, opino. Se trata, como ya deben saber, de un tipo rico y joven, Christian Grey, que se enamora de una dulce chica virgen y la agasaja con regalos. Luego, la convence de hacer sadomasoquismo y todo es justificable porque tuvo una infancia mala (es adoptada), así que la tontona tiene que rescatarlo de sí mismo (ew). Las escenas sexuales son descritas con lujo de detalle, pero casi de modo técnico. No hay verdadera sensualidad, no hay magia, no hay insinuación, y además a mí no me gusta el sadomasoquismo.

Yo respeto a quienes les gustó, pero lo encontré aburrido, así que lo dejé en la mitad, y no porque no me gusten los libros subidos de tono, ya que admito que de vez en cuando me da por leer esos que tienen a Fabio en la portada, y que hablan de los pechos turgentes, la lengua rosada y la virilidad encumbrada (jaja). Son buenos y también los de Corín Tellado, y ni siquiera son esos los únicos buenos, hay libros no orientados exclusivamente a lo erótico, que tienen partes que lo son mucho, como el libro de la estaounidense Jean Auel, El valle de los caballos, que es la continuación a su célebre Clan del oso cavernario. Con esos uno sí tiene que cuidarse de no leer en público.

 

flaubert

Madame Bovary, Gustave Flaubert. Libro ícono, me avergüenzo un poco de no haber logrado terminarlo, pero fue como subir un Everest volcánico que crecía cada vez que sentía que iba llegando a la punta. Lo escribió Flaubert, un francés famosísimo, por entregas en revistas en 1856, porque así se hacía entonces, como hoy se emiten las series de televisión, semana a semana. Tiene la gran gracia de que se describe el mundo de una mujer, lo que entonces era novedad, y más encima de una mujer que se da el lujo de ser arribista, que no es feliz con lo que tiene y no le parece suficiente, que se siente vacía, no quiere a su hija (súper tabú) y se deja secar y morir por su gran desidia (el final es más trágico que eso, quizá lo único emocionante, pero no quiero contarlo).

Pucha, yo lo intenté, pero no. A los tres cuartos aborté y leí resumen de internet. Pero la idea es buena, tal vez con un lenguaje menos excesivamente detallado. Uno siente que no pasa nada, pero en El guardián en el centeno tampoco pasa nada y es un libro entretenidísimo, así que no creo que sea eso.

 

Maquetaci—n 1

Operación dulce, Ian McEwan. Este libro lo leímos (o “leímos”) con mi club de lectura, es de un novelista inglés que se ha ganado hartos premios, y fue publicado en el 2012. Lo encontré aburrido y logré llegar – creo – que solo al capítulo cuatro, pero mis compañeras de club lo amaron y dijeron que lo mejor de todo era el final. Es de una galla, hija de religiosos, que es buena para las matemáticas, pero al final se convierte en espía (creo, ni siquiera llegué a esa parte). Lo cito porque me imagino que a otros les puede gustar mucho.

 

Y eso es todo por hoy, opiniones o aportes que quieran dar son muy bienvenidos :)

¡Y feliz navidad!

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