FAN DE LA SAILOR MOON

Me encantaba la Sailor Moon. Estaba total y completamente loca y aún así era la heroína de la serie. Le lloraba como una psycho a Darian, su amor platónico, cuando no la pescaba (que era el 99% del tiempo) y se ponía roja por cualquier cosa. Todo se le caía, todo se le rompía, decía tonteras y se lo pasaba metiendo la pata. Era una persona tan adolescente y normal. Sus amigas, las otras Sailor también eran normales, aunque mucho más eficientes, y a la hora del espectáculo eran de lo más capas, y juntas mataban a los malos. Por su lado Darian también tenía poderes y aparecía como el Zorro, con su propio disfraz, para salvar a la Sailor Moon cuando ella pasaba peligro, pero sólo cuando ella pasaba peligro sola. Nadie nunca veía eso y todos pensaban que estaba loca. Por lo demás, él mismo actuaba como si nunca nada. Era sexy esa dualidad, como un secreto…

La historia tampoco era tan predecible. Habían regresiones y viajes al pasado y al futuro, niños perdidos, reinos prometidos y asuntos por el estilo. De vez en cuando decían verdades increíbles.

Una vez pasó así cuando la niñita del pelo rosado (que resultaba ser la hija camuflada – con Darian – de la Sailor Moon buscándola del futuro, para asegurarse de que no perdiera el reinado noséqué) retó a alguien que tenía una misión. Ese alguien se sentía mal y desincentivado y se estaba dejando morir, pero la niña del pelo de algodón de azúcar trataba de convencerlo, con tanta impotencia que al final le gritaba, como una loca, igual a su mamá. No puedes hacer eso, decía, si es tu misión y tú lo sabes!!! Le gritaba con tanta rabia (tan humanamente) que hasta cerraba los ojos y gesticulaba. Indignada… Claro que el otro lo sabía, pero en ese momento no le bastaba. Necesitaba el apoyo del mundo en eso, compañía, calor, y fue en eso cuando la niñita lo otorgó todo con su propia presencia, su propio (enojado) apoyo. Y luego todos fueron felices.

Era un mundo de matices y sensibilidad. En uno de los capítulos uno de los malos se enamoraba y decía por dentro: “Siento como si un río cálido fluyera dentro de mí” (luego igual lo mataban, pero no importaba tanto porque había alcanzado a vivir el amor!! jaja). Amé la frase que era de lo más cursi, tanto como amé la canción del final, que era peor. Ésta dice: “Los mejores amigos siempre somos tú y yo. Nunca nada nos separará ni preocupará. Hay momentos en el tiempo, tiempo en el lugar de los dos, sólo tú me interesas, no puedo ver a nadie más.” La redacción pésima y las palabras predecibles, pero sumamente adorable. La grabé en un CD que llamé “Astronauta” y hace como dos años se me rayó. No pude volver a grabarla, ya no lo daban en Chile (lo dieron del 2000 al 2002, creo) y no estaba de moda y eso hizo imposible encontrarla online (además se mezcla con versiones en todos los idiomas). Si alguien la tiene porfavor que me la de; todavía la canto cuando me ducho y conociendo mi mente será así por años.

(2013: la encontré :) ).

FAN DE LOS SIMPSONS

Amo a los Simpsons. Los encuentro BRILLANTES. Sus historias me hacen reír en los momentos más inesperados, en especial con los detalles que no se ven a simple vista. Podría citar tantos capítulos pero antes de sus peripecias prefiero aludir a lo que logran en mí. Prefiero contar una de las cosas que hacen que me gusten tanto.

Hace unos tres o cuatro días, uno de esos asquerosos. Todo lo horrible que puede pasar en un día decidió pasar, al mismo tiempo, en uno solo. Así, cansada, derrotada, y además mojada (llovía), llegando de la universidad, a las 7 y algo de la tarde, literalmente me tiré en el sillón del living. Lagrimeando, con todo el apestamiento que puede caber dentro de un cuerpo. Mi mente exaltada, mis quejas internas reclamando, constantes, imparables, acusadoras, algo fanáticas. Todo por sólo un mal día pero por uno de esos abrumadores.

Entonces Homero en la tele. A Bart le gusta una niña y le pregunta a su papá cómo son las mujeres. Homero busca rápidamente algo con que contesar, y por supuesto lo primero que ve es el refrigerador.Así que responde, aparentando mucha sabiduría, algo así como: “Mira hijo, las mujeres son como los refrigeradores… miden 1.70 cms… emm… tienen 1 metro de ancho… pesan 100 kilos y… y… hacen hielo?” A continuación, corrigiéndose: “Ehh.. no! las mujeres son como…” y elige cualquier otra cosa cercana, igual de tonta, que ahora no recuerdo, porque me distraje con un ruido extraño que resultó ser ¡mi propia risa!… Ni siquiera me había dado cuenta de que los estaban dando y de repente no sólo los había estado mirando sino que también disfrutándolos. Había caído en ellos. Qué impresionante y qué gusto más grande el mío, liberada de toda la mala onda de un solo ramalazo.